Domingo XV del Tiempo Ordinario Ciclo C:“Vete y haz tu lo mismo”
(Lc 10,25-37)






 

 

 

  La Palabra de Hoy

1ª Lectura:  Deuteronomio 30,10-14

   “El precepto que yo te prescribo hoy no es superior a tus fuerzas”             

   Salmo : 68
  “Respóndeme, Señor, pues tu amor es bondadoso”

2ªLectura:  Colosenses 1,15-20

  “Cristo es la imagen del Dios invisible”

Evangelio:   Lucas 10,25-37
    
“¿Y quién es mi  prójimo?”












   

 

 

PALABRA DE VIDA

     El libro del Deuteronomio presenta la práctica de la ley del Señor como algo asequible y positivo para el ser humano. El evangelio de Lucas lo aclara al afirmar que en ella se indica el camino que conduce a la vida eterna, y consiste en amar a Dios y al prójimo, y lo ilustra con el ejemplo del buen samaritano, que sabe aproximarse a quien lo necesita. Esta figura recuerda al mismo Cristo, “imagen del Dios invisible”, como nos dice la segunda lectura, la Carta a los Colosenses.
     Lucas interrumpe la dinámica de apoteosis paradisíaca del domingo pasado con la introducción de un personaje en actitud hostil. Se trata de un especialista e intérprete de la Ley o Carta Magna judía, conocida con el nombre de Pentateuco. Aunque Lucas indica la intención del personaje, nada dice sin embargo del alcance o los motivos de la misma. El desarrollo siguiente del texto deja bastante claro que el móvil de Lucas no es polémico, sino constructivo.
     El centro de atención lo acapara la palabra prójimo. Tres veces aparece el término: en cita de Levítico 19, 18, en labios del letrado y en labios de Jesús. En base a la cita de Levítico el letrado quiere saber quién es su prójimo. La contestación de Jesús empieza con una historia (un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó...) y termina con una contrapregunta (¿cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo?). Tenemos, pues, la siguiente secuencia: Amarás al prójimo como a ti mismo (Levítico) - ¿quién es mi prójimo? (letrado) - ¿quién se portó como prójimo? (Jesús). A poco que nos fijemos caeremos en la cuenta que la palabra prójimo no tiene el mismo sentido en toda la secuencia. Por un lado van Levíta y Letrado; por otro, Jesús.
    La parábola expuesta por Jesús desempeña una doble función: por un lado, no responder en los términos de la pregunta; por otro lado, preparar la contrapregunta. El significado de este procedimiento parece bastante evidente: el planteamiento del letrado no es adecuado y debe ser sustituido por otro. La pregunta ¿quién es mi prójimo?, debe dejar paso a esta otra: ¿soy yo capaz de hacerme prójimo de los demás?
    El caminar cristiano entra hoy en una dinámica de transformación social. Transformación silenciosa, como las verdaderas revoluciones. ¿Hemos pensado cómo sería la sociedad si las personas fuéramos samaritanos? Ser cristianos es ser samaritano. Prójimo es la persona que está junto a mí; prójimo soy yo en la medida que salgo de mí y me aproximo al otro.
    Lo cristiano no es amar al prójimo; lo cristiano es hacerse prójimo. Amar al prójimo tiene el riesgo de dividir a las personas en superiores e inferiores; sólo el hacerse prójimo evita ese riesgo. Es algo parecido a lo que significa misericordia, poner el corazón del lado del miserable, es decir, comprensión plena, que su causa sea la mía.
     Lucas atribuye la conversación a segundas intenciones del letrado. A la pregunta de éste responde Jesús pidiéndole que sea él mismo quien opine en base a la Ley en la que es especialista.
    Así lo hace el letrado y Jesús no tiene nada que objetarle. Todo lo contrario: bien respondido. Pero el letrado quiere justificar su primera pregunta e insiste formulando la auténtica objeción: ¿Y quién es mi prójimo? Jesús le cuenta entonces una parábola, es decir, una narración simbólica de la que se deduce una enseñanza. La enseñanza la encauza Jesús en los siguientes términos: ¿Cuál de estos tres te parece que se hizo prójimo del que cayó en manos de los bandidos? Ante la respuesta del letrado, concluye Jesús: Haz tú lo mismo. Esta es la enseñanza.
     La pregunta inicial que hace el letrado a Jesús es de orden práctico: ¿Qué tengo que hacer? Y de este mismo orden es la conclusión final de Jesús: Haz tú lo mismo. Pero entre una y otra va a ocurrir algo significativo. Tratándose de un problema práctico probablemente la intención provocadora que Lucas atribuye al letrado sea también de este orden y no de orden doctrinal. Ahora bien, muy poco habríamos avanzado en la solución del problema práctico si Lucas no hubiera decidido dar entrada por segunda vez al letrado para que formule, en esta ocasión sin segundas intenciones, la verdadera dificultad. Esta no es otra que el alcance del término prójimo. ¿Qué se quiere decir con esta palabra? ¿A quién abarca? ¿Sólo a los connacionales y no a los extranjeros? ¿A los observantes de la Ley pero no a sus infractores aunque fueran judíos? En efecto, mientras no conozcamos con exactitud el alcance del término, no sabremos si cumplimos o no el mandamiento que dice amarás a tu prójimo como a ti mismo.
   

 




 

PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO  

  • “Vete y haz tu lo mismo” ¿Cómo te sientes reflejado en cada uno de los personajes de esta parábola? ¿Serías capaz de adquirir algún compromiso concreto a partir de ella?
  • “¿Quién te parece que fue prójimo?” ¿De qué personas tienes dificultades para “hacerte prójimo”? ¿Qué rodeos das para no acercarte a ellos?
  • “Al llegar junto a él y verlo, sintió lástima”. ¿Qué cauces de esperanza se abrirán para nuestra sociedad si fuésemos capaces de tratarnos como prójimos?


































     

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