IV Domingo de Pascua Ciclo C:“Mis ovejas escuchan mi voz”
(Jn 10,27-30)



 

 

 

  La Palabra de Hoy

1ª Lectura:  Hechos  13,14.43-52

   “Nos dirigimos a los paganos”            

   Salmo : 99
  “Somos su pueblo y ovejas que él apacienta”

2ªLectura:  Apocalipsis 7,9. 14-17

  “El cordero los apacentará”

Evangelio:    Juan 10,27-30
  
“Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen”









   

 

 

PALABRA DE VIDA

     Toda la Palabra de Dios de hoy destaca la figura del Buen Pastor. Así, nos presenta la labor de Pastorear universalmente, en la primera lectura; en la segunda lectura, del libro del Apocalipsis, el que es llamado “Cordero” es al mismo tiempo el Pastor que apacienta al nuevo Pueblo de Dios; y en el evangelio, el modelo a seguir en esta labor de pastorear, es Jesús, a quien presenta como el Buen Pastor que da la vida por sus ovejas.
    Tal vez el riesgo mayor para el texto de hoy sea el leerlo fuera de contexto. Leído en él, el texto está en la línea universalista de las dos primeras lecturas de Hechos y de Apocalipsis. Su autor nos habla de ovejas sin distinción de raza y de Jesús como pastor de todas ellas. La imagen que en el Antiguo Testamento simbolizaba las relaciones entre Dios y los judíos, simboliza ahora en el Nuevo las relaciones entre Jesús y todas las gentes del mundo.
    No es cuestión de uniformidad universal o de proselitismo sino de sensibilidad universal. Es cierto que a esta sensibilidad no se llega sólo desde la dimensión religiosa, pero es cierto también que esta dimensión confiere consistencia y espontaneidad a esa sensibilidad, ya que incorpora a Dios Padre como referente emotivo válido para todos. Si todos los hombres tenemos un mismo Padre, tiene ciertamente razón de ser y viabilidad una sensibilidad común en todos los humanos.
    Leído en su contexto, el texto tiene un innegable tono polémico. Se trata de la contraposición de dos concepciones religiosas, de dos tipos de mediación para llegar a Dios. Para llegar a Dios los judíos ponían la mediación en la Ley de Dios, sin embargo, para llegar a Dios Juan pone la mediación en Jesús. Habla de las relaciones entre él y sus ovejas. Destaca dos aspectos en esas relaciones: la compenetración mutua y la seguridad de que gozan las ovejas.”Escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen” (v27). Da, por último, la razón de esa seguridad, “ Yo les doy vida eterna y no perecerán para siempre; nadie puede arrebatármelas” (v.28).  
     El pastor y la ovejas es una imagen clásica en la literatura bíblica. Muchos profetas se sirvieron de ella cuando quisieron hablar de las relaciones entre Dios y su Pueblo. Es una imagen espontánea en una economía agrícola y ganadera. Recoge en sí muchas horas de soledad y de observación, de intemperie y de dureza, de solicitud y de ternura. Tal vez por eso es una imagen capaz de romanticismo. Porque a través de ella sólo habla el largo esfuerzo del amor. Las ovejas son lo más importante que tengo, las conozco y les doy una vida que dura siempre. Con ello se muestra las cantidades de sacrificios y desvelos. Por parte del Pastor. ¿Y por parte de las ovejas? Mis ovejas escuchan mi voz y me siguen. Ignorando lo que las ovejas enseñan al pastor, alguien tal vez hable de gregarismo. Por mi parte prefiero hablar de simpatía (en la más estricta etimología de la palabra) y de compenetración, consecuencia de la confianza que brota de un trato muy asiduo, casi constante, como ocurre entre pastor y ovejas.
    Por último, una apuesta de futuro: No perecerán jamás y nadie me las arrebatará. Una apuesta capaz de generar en las ovejas certeza y seguridad, esas sin las que la vida es un infierno, no aquellas que producen seres inmóviles y orgullosos. El origen de esto está en la compenetración entre Jesús y el Padre. Yo y el Padre somos uno. Puesto que lo más importante que este Padre ha dado a su Hijo somos nosotros, ¿qué sentido tiene el miedo y la inseguridad en nuestras vidas y tareas pastorales? Sólo nos cabe acoger su Palabra (escuchar su voz) y seguir reproduciendo su imagen en nuestra vida, en la Pastoral o área a la que pertenecemos, en nuestra familia, trabajo, vecindad, etc…

 

PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO  

  • La imagen del Pastor y las ovejas simboliza la relación personal de Jesús con cada uno de nosotros. ¿Con qué otras imágenes expresaríamos nuestra relación personal con Jesucristo?
  • ¿Cómo puedo presentar el rostro de Jesús Buen Pastor en mis relaciones familiares, laborales, comunitarias? ¿Qué actitudes debo fortalecer y cuáles debo mantener?
  • ¿Qué espero que Jesús, Buen Pastor, haga por mí, tanto ahora como en el futuro?
































     

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