Domingo de Pascua Ciclo C:"Vio y creyó" (Jn 20,1-9)



 

 

 

  La Palabra de Hoy

1ª Lectura:  Hechos 10,34-37-43

  “Nosotros somos testigos”                  

   Salmo : 127
  “Éste es el día en que actuó el Señor”

2ªLectura:  Colosenses 3,1-4

  “Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba”

Evangelio:    Juan 20,1-9
 
“Jesús tenía que resucitar de entre los muertos”







   

 

 

PALABRA DE VIDA

    

    










 
    



 

     Nos encontramos ante un pasaje que narra la resurrección de Cristo. En él se relata la experiencia de fe que proclamaban los cristianos de la comunidad de Juan y que recibieron de quienes fueron testigos directos.
     Ninguno de los discípulos se esperaba la resurrección de Jesús. Puede notarse el simbolismo de la escena del sepulcro vacío: Jesús se ha "desatado" de los lazos del reino de la muerte. Esto es lo que "ve", desde la fe, el Discípulo amado, y con él, la comunidad. Es el hoy del resucitado.     Algo, sin embargo, me parece importante destacar a propósito del discípulo a quien Jesús quiere y que nunca tiene nombre propio. Esta falta de nombre no parece obedecer a un recuerdo de modestia del autor para evitar referirse a sí mismo (interpretación anecdótica), sino a la intención del autor de englobar a todos y cada uno de los creyentes en Jesús, incluidos los que no han conocido a Jesús según la carne, como diría Pablo. Por eso este discípulo no puede tener un único nombre propio. Su nombre es el de todos los que, este día de Pascua, creemos en Jesús resucitado y experimentamos en nosotros el amor de Jesús resucitado.
     En las palabras de María Magdalena resuena probablemente la controversia con la sinagoga judía, que acusaban a los discípulos de haber robado el cuerpo de Jesús para así poder afirmar su resurrección. Los discípulos no se han llevado el cuerpo de Jesús. Más aún, al encontrar doblados y en su sitio la sábana y el sudario, queda claro que no ha habido robo.
     María va al sepulcro poseída por la falsa concepción de la muerte; cree que la muerte ha triunfado; busca a Jesús como un cadáver. Su reacción, al llegar, es de alarma y va a avisar a Simón Pedro (símbolo de la autoridad) y al discípulo a quien quería Jesús (símbolo de la comunidad). Las dos veces que hasta ahora han aparecido juntos ambos (cfr. Jn. 13, 23-25; 18, 15-18), el autor ha establecido una oposición entre ellos dando la ventaja al segundo. Es lo mismo que vuelve a hacer en este relato y que volverá a hacer en 21, 7. El discípulo amado llega antes (v. 4) y cree (v. 8); Pedro, en cambio, llega más tarde (v. 6) y de él no dice que creyera. Correr más de prisa es imagen plástica para significar tener experiencia del amor de Jesús.
     Pedro no concibe aún la muerte como muestra de amor y fuente de vida. En el atrio del sumo sacerdote había fracasado en su seguimiento de Jesús (cfr. Jn. 18, 17. 25-27); el otro discípulo, en cambio, siguió a Jesús (cfr. Jn. 19, 26). De esta manera, puede ahora marcar el camino a la autoridad en la tarea, común a ambas, de discernir a Jesús y encontrarse con él; corriendo tras la comunidad es como podrá la autoridad alcanzar su meta. Ambas, autoridad (Pedro) y la comunidad (discípulo amado) habían partido de la misma no-inteligencia, de la misma obscuridad, del mismo sepulcro. Ni Pedro ni el otro discípulo habían entendido, cuando partieron, el texto de Is. 26, 19-21. Pero el otro discípulo, al ver, creyó, captó el sentido del texto: la muerte física no podía interrumpir la vida de Jesús, cuyo amor hasta el final ha manifestado la fuerza de Dios.
     Este texto del evangelio de hoy, del sepulcro vacío, ayudó a las primeras comunidades a expresar su fe. Nosotros también, confesamos que Jesús ha resucitado y que es urgente leer los signos de la resurrección de Cristo que aparecen en nuestra existencia cotidiana.

PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO  

  • Los lienzos por el suelo y la tumba vacía fueron signos para el discípulo amado. ¿He descubierto en el pasaje de hoy algo que me ayude a seguir creyendo firmemente en la resurrección de Jesús?
  • ¿Cómo influye mi fe en la resurrección en mi vida cotidiana, y cómo se nota?
  • ¿Qué compromisos concretos me lleva a asumir la fe en la resurrección?






























     

REAL PARROQUIA SANTA MARÍA MAGDALENA -SEVILLA-

 

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