Domingo III de Cuaresma Ciclo C:"A ver si da fruto”
(Lc 13,1-9)



 

 

 

  La Palabra de Hoy

1ª Lectura:  Éxodo 3,1-8.13-15

  “He visto la aflicción de mi pueblo”               

   Salmo : 102
  “El Señor es clemente y compasivo”

2ªLectura:   1 Corintios 10,1-6.10-12

  “Todas las cosas sucedieron para que nos sirvieran de ejemplo”

Evangelio:    Lucas 13,1-9
   “Señor, déjala todavía este año”






   

 

 

PALABRA DE VIDA

    

  









 
     De nuevo una invitación a la conversión. Dios actúa en la historia de su pueblo y, ayudado de Moisés, se muestra propicio a salvarlo de la esclavitud. A pesar de esto, una parte de este pueblo liberado y en camino hacia la tierra de promisión no logró alcanzar la meta por su maldad, como nos recordará la carta a los Corintios. Jesús en el evangelio nos va a pedir conversión ante la salvación pascual que Dios ofrece, por lo que  conversión es la actitud necesaria para vivir la Pascua.
     En el evangelio de hoy hay dos partes bien diferenciadas. La primera (vv,1-5) nos narra dos acontecimientos históricos que no podemos identificar con seguridad. La segunda es una parábola que ilustra y profundiza el tema de fondo del texto (vv. 6-9). El pasaje está metido en un contexto más amplio, que es necesario conocerlo para poder entenderlo: se trata del juicio que se hace presente en la persona de Jesús (ver el texto anterior Lc 12,54-57).
    A Jesús se acercan una personas para contarle que Pilato había hecho matar a unos galileos. Lo importante no es la noticia en sí misma, sino el trasfondo que tiene: la tradicional teoría de la retribución, según la cual al pecado le corresponde un castigo. En concreto, si había existido un castigo, la pena de muerte en este caso, era porque esos galileos habían hecho algo mal. Se cree que podría tratarse de una acción para sofocar una revuelta independentista. Jesús no entra a criticar la actuación del gobernador romano, representante de un imperio que domina y oprime a Israel, que era lo que buscaban quienes le cuentan lo acaecido. Jesús utiliza el episodio para hacer una llamada a la conversión y al arrepentimiento, y lo hace con palabras duras y amenazantes.
    En estricta interpretación de la forma de entender la justicia de Dios en el judaísmo de su tiempo, era que lo galileos habían corrido tal suerte porque eran pecadores. Esta idea clásica de la retribución es desmontada por Jesús, haciendo ver que la existencia de toda persona es frágil y que en cualquier momento puede verse truncada. Pero esto no supone una amenaza por su parte, sino una invitación al arrepentimiento y al cambio de vida en sus oyentes. Es más, lo que espera es el cambio de esa mentalidad que defiende que hay relación directa entre delito y castigo. Para ello, toma como ejemplo la muerte de manera accidental de 18 personas al desplomarse la torre de Siloé. Así, ni los galileos ajusticiados, ni las víctimas del accidente, son más culpable de lo que pueden ser los que escuchan a Jesús. Todos son pecadores, pero no por ello están destinados, condenados, al castigo, sino que la misericordia de Dios ofrece una nueva oportunidad.
     Jesús rompe de nuevo con el principio tradicional de la retribución a través de la parábola de la higuera estéril. En ella nos muestra que Dios está dispuesto a dar una nueva oportunidad, haciéndose imprescindible  la conversión. Con la conversión uno se defiende del juicio, y es el medio para escapar de la condena. Para explicar esta lección propone una parábola que tiene en cuenta la costumbre judía de plantar higueras en las viñas. No se trata de dos árboles sin más, sino de dos que están cargados de simbolismo. Así, Israel ha sido identificado en La tradición del A.T bien con la imagen de la vid, o la viña (Is 5), o bien con la de la higuera (Os 9). Dios ha sido muy paciente con  pueblo elegido a lo largo de la historia de la salvación. Pero Israel no ha dado fruto a su tiempo, aún tiene una oportunidad de Gracia con Jesús. El es el viñador dispuesto a prestar los cuidados al campo que Dios, el dueño de la viña, plantó con la esperanza de recoger frutos. El árbol, destinado a dar brevas e higos, ha resultado estéril hasta ahora. Por eso esta parábola es una llamada urgente ante la seriedad del momento actual, que es de juicio. Con Jesús el tiempo se ha cumplido, si bien la parábola subraya al actitud del dueño de la viña.
    Se destaca en el texto que el dueño de la higuera está desilusionado porque ha venido ya tres veces a recoger higos. No ha exigido otro fruto que no pueda dar. A la vez se muestra paciente. Gracias a la intercesión del viñador, es decir, Jesús, da una nueva oportunidad a la higuera. Dios está dispuesto a dar siempre una nueva oportunidad de gracia, porque es muy paciente y sigue confiando en el ser humano que El ha creado para que genere vida.


 

     

PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO  

REAL PARROQUIA SANTA MARÍA MAGDALENA -SEVILLA-

 

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