Solemnidad de la Santísima Trinidad Ciclo B: “En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”
(Mt28,16-20)

 

   La Palabra de Hoy

1ª Lectura:  Deuteronomio 4,32-34.39-40

   “El Señor es Dios… .y no hay otro” 

   Salmo : 32
  “Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor”

2ªLectura:   Romanos 8,14-17

  “Habéis recibido un Espíritu…que nos permite clamar Abba”

Evangelio:   Mateo 28,16-20
    “,,,y bautizadlos para consagrarlos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo”

   

 

 

PALABRA DE VIDA

     Hoy celebramos la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Este Misterio de Dios se revela como comunión de amor infinito Para contemplar y adorar este Misterio, la Palabra nos ayuda a superar ciertas especulaciones teológicas, abstractas y teóricas, sobre la Trinidad, y a purificar las imágenes deformadas de Dios que nos hemos ido fabricando a lo largo de la vida. Celebramos en esta solemnidad que  Dios se ha hecho presente en la historia, “eligiendo una nación de en medio de otra nación por medio de pruebas, señales y prodigios” (Dt 4,34, como nos dice la primera lectura. También celebramos al Misterio de Dios que está presente en lo más íntimo del hombre,  lo hace “templo del Espíritu” e “hijo de Dios” (Rom 8,9.14), segunda lectura. Y, de igual manera celebramos el Misterio de Dios presente en la Iglesia, llamada a anunciarlo a todos los pueblos a través de la predicación, el compromiso de la caridad y los sacramentos (Mt 28,19-20).
    El evangelio de hoy, donde se narra la última aparición y encuentro de Jesús y sus discípulos, tiene lugar en el  monte de Galilea, lugar al que fueron convocados por Jesús. Así, las dos alusiones, al lugar, el monte, y la región, Galilea, tendrán significados muy importantes. En Galilea recibieron la primera llamada los discípulos (Mt 4,18-22), y donde desarrolló con ellos gran parte de su misión. El “monte” evoca el momento fundamental de la historia en el que Dios congregó a su pueblo en el Sinaí. Se trata, por tanto, de un momento decisivo: se tratan del nacimiento de la Iglesia, nuevo pueblo de Dios, nacido tras la pascua y llamado a continuar la misión de su Señor.
    La escena evangélica tiene tres partes: presentación de Jesús, la misión que encomienda, y la presencia del Señor hasta el final de los tiempos.La presentación de Jesús (Mt 18,18). Se trata de la declaración de su Señorío sobre el cielo y la tierra: “Se me ha dado pleno poder sobre cielo y tierra” (v.18). Se trata de un poder recibido de Dios. Con ello se está indicando el “poder”, el “derecho” y la “capacidad” que caracterizan la palabra y la obra de Jesús para llevar a cabo el proyecto del Reino. Jesús Resucitado es Señor de cielo y tierra, con el poder mesiánico para transformar la historia humana y llevarla a la plenitud de Dios.
     En la segunda parte, la misión, Jesús ordena a los discípulos: “Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a observar todo lo que yo os he mandado” (Mt 28,19-20).  Se trata de una misión universal para todos los hombres de la tierra. Es una acción dinámica, por eso utiliza el verbo “ir”, y que el Santo Padre, Papa Francisco nos repetirá:”Salid a las periferias”. También el texto indica que esa misión ha de estar basada en el testimonio en palabras y obras, pues pide “hacer discípulos”. Por último, pide “bautizar”, evocando el signo por el que los hombres se configuran radicalmente con Cristo Resucitado y la misma actividad sacramental de la iglesia que santifica las realidades terrenas comunicándoles la vida divina. Pero esta misión exige la respuesta del creyente que indique la acogida la Palabra de Jesús en la vida cotidiana. Por tanto, la misión es idéntica a la que recibió Jesús y por la cual fue mandado: llevar a todos al Padre.
     En la tercera parte, la presencia de Jesús, es su última palabra en el evangelio de Mateo. Hace la promesa de estar siempre con sus discípulos, en su misión, hasta el fin de los tiempos. Esta promesa es fuente de confianza y esperanza. En la tradición bíblica, y más en concreto en el A.T., la frase: “yo estaré contigo”, o “yo estaré con vosotros”, expresa la garantía de una presencia salvadora y activa de Dios en favor de sus elegidos o de su pueblo (cf. Ex 3,12; Jer 1,8; Is 41,10; 43,5). Jesús, constituido como Señor universal mediante la resurrección, lleva a plenitud esta presencia salvadora de Dios. La presencia de Jesús no está ahora limitada por el espacio y el tiempo de Israel. No pretende Jesús sobreproteger a los suyos con una  presencia provisora. El les deja con su libertad y con sus capacidades para que realicen la misión universal de Jesús bajo el signo de su presencia consoladora y reconfortante. Por esta presencia, el mensaje y la misión de los apóstoles tendrá autoridad y serán creíbles.




 

   

         

    


 

 

     

PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO   

  •  “Haced discípulos de todos los pueblos…” ¿A qué te comprometen estas palabras?
  • “Y bautizadlos para consagrarlos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo” ¿Qué significa para ti haber sido bautizado en el nombre de la Trinidad?
  • “Y sabed que estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” ¿Qué sentimientos provoca en ti esta promesa? ¿Cómo y en qué te anima a seguir construyendo el Reino a pesar de las adversidades?




















     

REAL PARROQUIA SANTA MARÍA MAGDALENA -SEVILLA-

 

Imprimir Correo electrónico

Real Parroquia Sta María Magdalena
info@rpmagdalena.org
Telf: 954 22 96 03
Calle Bailén, 5
, 41001 Sevilla

Mapa del Sitio
  De Interes...
© 2021 Real Parroquia de Santa María Magdalena

 

Real Parroquia Sta María Magdalena
info@rpmagdalena.org
Telf: 954 22 96 03
Calle Bailén, 5,
41001 Sevilla


© 2021 Real Parroquia de Santa María Magdalena