Domingo XXXI del Tiempo Ordinario Ciclo A: “Todos vosotros sois hermanos”
(Mt 23,1-12)

 

   La Palabra de Hoy

1ª Lectura: Malaquías 1,14-2.8.10   

“Con vuestra enseñanza habéis servido de tropiezo a muchos”                                   

  Salmo 130
   “Señor, mi corazón no es altanero”

2ªLectura: 1 Tesalonicenses 2,7-9.13

  “Recordad, hermanos, nuestras penas y fatigas”
Evangelio:  Mateo 23,1-12
     “El mayor entre vosotros será el que sirva a los demás”

 

PALABRA DE VIDA

   
      La Palabra de Dios de hoy se encamina a hacer unas duras advertencias a loa líderes religiosos del pueblo. Así, en Malaquías, se hace una denuncia a los sacerdotes que con su enseñanza y comportamiento desviados escandalizan a la gente e invalidan la alianza. De igual manera, Jesús en el evangelio, advierte sobre el mal ejemplo dado por los fariseos y maestros de la ley con su conducta incoherente. El discípulo de Jesús , porque es consciente de su debilidad y de la única y total soberanía de Dios y de su enviado Jesucristo, ha de evitar las grandes tentaciones que el Maestro denuncia en los fariseos: decir y no hacer; ser maestros insoportables de los demás, con ostentación; buscar el ser servidos en lugar de servir. Y así lo hizo Pablo: no utilizó sus derechos ni su autoridad como apóstol, sino que hizo de su vida una entrega por amor, trabajando como uno más, para no ser una carga a su comunidad.
     Tras cinco domingos consecutivos de confrontación con las dos principales corrientes religiosas judías, Mateo nos presenta hoy a Jesús atacando frontalmente a la más arraigada y popular de esas corrientes, la farisea. Para ello ha convocado al auditorio más amplio posible: a la muchedumbre y a los discípulos. Quiere resaltar así la importancia del ataque. Este comienza con la constatación de una situación: la ocupación de la cátedra de Moisés por letrados y fariseos. La cátedra de Moisés no es ninguna expresión figurada, sino el nombre del mueble desde donde se explicaba la escritura en la sinagoga. La cátedra de Moisés es el lugar autorizado de información y de formación. El ataque es muy simple: desfase entre enseñanza y actuación. Haced lo que os digan, pero no hagáis lo que ellos hacen.
      Tres situaciones ponen de manifiesto ese desfase: no hacer lo que se dice, imponer cargas sin ayudar a llevarlas, y actuar para la galería. Esta tercera situación es, a su vez, explicada con unos ejemplos, cuatro en concreto: uso ostentoso de filacterias y flecos, presencia en lugares preferentes, y afán de notoriedad.
       Las filacterias eran trozo de piel o pergamino con textos de la Escritura, que se colocaban en la frente y en los brazos durante la oración. En la actualidad son una especie de chales de los que cuelgan unas tiras con textos escritos. Los flecos o franjas del manto se remontan al libro de los  Números 15, 38-41 e iban cosidos con hilo violeta. Su finalidad era la de servir de recordatorio de los mandamientos del Señor.
    El cuarto de los ejemplos, al que he denominado "titulitis", da pie a Mateo para desarrollar por contraposición el talante que debe reinar en el interior de la comunidad cristiana: fraternidad, servicio a los demás y sencillez.
    En la dinámica que Mateo ha imprimido a su evangelio el texto de hoy se veía venir. Pero una vez más debemos guardarnos de ver en él una finalidad exclusivamente de reproducción de un conflicto de Jesús con sus contemporáneos religiosos. Los conflictos de Jesús están reproducidos primordialmente por su valor de ejemplaridad para el futuro. Las situaciones y casos denunciados son situaciones y casos de hoy, dentro de los ambientes religiosos, y en particular, los ambientes doctos, pues a éstos es a los que el texto ataca.
      También hoy, por ejemplo, existe un gusto especial, aunque inconfesado, en ser llamado "doctor". Es muy fácil ser como los letrados y fariseos contemporáneos de Jesús. Lo es hasta tal punto que casi resulta inevitable. De ahí la dificultad de llevar a la práctica el talante cristiano propugnado en la última parte del texto. Cada uno de los términos de la trilogía cristiana propuesta aclara y depura el sentido del anterior. La fraternidad sólo es tal en la medida en que sea servicio y entrega. El servicio, a su vez, sólo es auténtico en la medida en que se haga con espontánea sencillez. En la coyuntura actual el magisterio verbal no tiene nada que decir si no parte de la fraternidad del maestro a través de un arrimar el hombro con sencillez.
    El texto de hoy remite inevitablemente a Mt.11,25-30 ("Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy sencillo y humilde. Mi yugo es llevadero y mi carga ligera". A diferencia de los expertos, Jesús es un guía que camina por delante con el yugo que impone. El experto instrumentaliza el saber desde un estar situado; Jesús adopta una posición vital, integradora de teoría y práctica.
       

PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO

  • “Uno solo es vuestro Padre…” ¿Qué imagen de Dios me sugiere el texto de hoy? ¿Cómo determina esa imagen nuestra relación con Él y con los demás?
  • -“No hacen lo que dicen” ¿En qué sentido interpela tu coherencia de vida la crítica que Jesús hace a los escribas y fariseos?
  • “Todos vosotros sois hermanos” ¿Qué nos falta para acercarnos a ese ideal de servicio y fraternidad propuesto en el evangelio de hoy?







 

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