Domingo I de Adviento Ciclo A:“Estad en vela”
(Mt 24,37-44)

 

  La Palabra de Hoy

1ª Lectura: Isaías 2,1-5

  “Caminemos a la luz del Señor”                            

 Salmo 121
  “Vamos a la casa del Señor”

2ªLectura:    Romanos 13,11-14                               
   “Despojémonos de las obras de las tinieblas”

Evangelio: Mateo 24,37-44
       “Estad en vela”














 


 

 

PALABRA DE VIDA

           El ciclo litúrgico que hoy comienza va a tener a Mateo como evangelista base. Al igual que en la apertura de los restantes ciclos, el texto está tomado de la parte final del Evangelio. Un verbo domina en él: venir. Venida del Hijo del Hombre, del diluvio, de un ladrón. De estas venidas, dos, la del diluvio y la del ladrón, sirven de referencia aclaratoria de la tercera, la del Hijo del Hombre, expresión cuyos orígenes literarios controlables se remontan al singular libro de Daniel.
            Las tres venidas tienen un dato en común: su imprevisibilidad y, consiguientemente, el desconocimiento del momento exacto de las mismas. A la luz de este dato, el interés del texto se centra en despertar en los lectores una actitud vigilante a fin de que no les coja desprevenidos la venida del Hijo del Hombre.
La venida del Hijo del Hombre es un acontecimiento de índole histórica universal que no se debe identificar ni confundir con la muerte de las personas. La vigilancia y preparación para ese acontecimiento es una actitud consciente y tampoco se debe identificar ni confundir con el estado de gracia de Dios. El texto refleja una concepción de la historia que da respuesta a una pregunta existencial y no a una pregunta moral. La pregunta existencial indaga por el sentido de la historia humana: ¿hacia dónde camina el ser humano?
           El texto responde a esta pregunta afirmando que la historia humana termina en una peripecia, cuyo protagonista es Dios. El ser humano vive bajo el polo de atracción de Dios, quien en un momento humanamente imprevisible, pero cierto, obrará una mudanza repentina de la actual situación o condición humana. El texto inculca la conciencia de esta peripecia universal, invitando a evitar la actitud inconsciente de que nada muda ni puede mudar.
            Resulta enormemente evocadora la expresión misma "Hijo del Hombre". En el libro de Daniel, a donde, como hemos dicho, la expresión se remonta, la figura del Hijo del Hombre está a mitad de camino entre lo divino y lo humano, lo individual y lo colectivo. En el Hijo del Hombre se conjugan armónicamente Dios y Hombre, incluyéndose ambos sin confundirse. El texto de Mateo nos habla de esta fusión inconfundible. La historia, por fin, aparece como abrazo de sus dos protagonistas Dios y Hombre. Es natural que, tras el abrazo, todo tenga que ser diferente.
          Percatarse de que la historia, la particular y la general,  tiene un sentido. Vivir sabiendo que tiene sentido: he aquí el significado de la invitación del texto de hoy. Conciencia de perspectiva, percepción del horizonte. He aquí la vigilancia y la preparación de las que el texto de hoy nos habla. No habla de la muerte ni del estado de gracia en el momento de la muerte. Es muy posible que, al leer este texto, alguien piense en ello o hable de ello. ¡Que no lo haga, por favor! Ni el Hijo del Hombre es la muerte ni el estar preparado es el estado de gracia. El Hijo del Hombre es el sentido mismo de la historia, que no es otro que Dios . El estar preparado es ser consciente de ese sentido, estar abierto a las inquietudes de la trascendencia. Estar en vela es mirar en lontananza. El texto de hoy es todo lo contrario de una escuela de terrores y de miedos. Dicho más llanamente: es una invitación a la perspectiva y al optimismo. Invitación tanto más necesaria cuanto que con más frecuencia de lo deseable nos encerramos dentro de las cuatro paredes de un universo impremeditado y sin sentido.



 



 

PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO

  • El Señor viene como un ladrón en la noche ¿Cómo entiendo y experimento su venida en mi vida cotidiana?
  • ¿Qué significa para mí vigilar y estar preparado para la venida de Jesús? ¿ A qué cosas he de prestar atención para concretar estas actitudes en mi vida cotidiana?
  • La venida del Hijo del hombre es imprevisible pero segura ¿Me angustia pensar en la venida del Hijo del hombre? ¿Por qué?







     

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