Domingo XXXI del Tiempo Ordinario Ciclo C:“Hoy ha llegado la salvación a esta casa”
(Lc 19,1-10)

 

  La Palabra de Hoy

1ª Lectura: Sabiduría 11,23-12,2

  “Amas todo cuanto existe”                         

 Salmo 144
  “El Señor es fiel a todas sus palabras”

2ªLectura:    2 Tesalonicenses 1,11-2,2                               
   “Que nuestro Dios os haga dignos de su llamada”

Evangelio: Lucas 19,1-10
      “El Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido”














 


 

 

PALABRA DE VIDA

               Las relaciones entre Dios y el ser humano, en la Palabra de Dios, son descritas con palabras concretas: amor, fidelidad, ternura y, en última instancia, salvación. Así, en la primera lectura, se nos presenta a Dios como “amigo de la vida”, lo cual reconforta el corazón y nos asegura que, más allá de cualquier tribulación, siempre hay lugar para la esperanza. El salmo nos dice que la realeza y señorío de Dios radican esencialmente en su amor y su fidelidad a las criaturas. Jesús, el Hijo, encarna en su persona el amor y la fidelidad del Padre, garantizándonos de esta manera la auténtica salvación.
               En el pasaje de hoy, Lucas hace gala de una técnica narrativa nada habitual en él. La habitual desnudez informativa deja paso a una exuberancia de datos locales y personales. Nombre de la ciudad; nombre del personaje; profesión; situación económica; estatura. Estos datos, sin embargo, no obedecen a imperativos de curiosidad. Todos ellos, por el contrario, desempeñan una función dentro del relato. La profesión de Zaqueo en un núcleo urbano de la importancia de Jericó y la más que desahogada situación económica que tenían explican su decisión ética-económica del final del relato. A este respecto es importante saber que la recaudación de impuestos era en Palestina un asunto de particulares judíos, quienes compraban en subasta al mejor postor el derecho de recaudar los impuestos que Roma determinaba. Esta peculiar forma de fisco encarecía sobremanera unos impuestos ya de por sí gravosos, puesto que al importe del impuesto exigido por Roma había que añadir el importe del propio negocio del recaudador. De ahí la animadversión a los recaudadores entre el pueblo y su equiparación con los pecadores públicos. En el caso de Zaqueo la cosa se agravaba todavía más por tratarse de un "jefe" de los recaudadores fiscales.
              En contraste, por otro lado, con la gente, Zaqueo no puede ver a Jesús. Lucas expresa este contraste mediante la estatura de Zaqueo. Un poco más adelante, volvemos a encontrar a la gente y a Zaqueo en contraste: mientras todos tildan a Zaqueo se revela al final con una estatura moral que la gente no tiene. En el conjunto, el dato sobre la estatura física parece desempeñar una función irónica.

              En la perspectiva de camino un personaje marginado y religiosamente atípico es una vez más el ejemplo elegido por Lucas. El trazado cristiano que propone este autor tiene estas ironías, por encima de juicios de valor y de convencionalismos. El caminante cristiano manifiesta su talla humana dentro, desde su capacidad para discernir sus propias sombras y desde su decidida voluntad para proyectar luz sobre ellas. Una de estas sombras es el ansia de dinero. No es nueva esta temática en el evangelio de Lucas. El hecho de que su autor vuelva a incidir en ella es un claro indicio de que la consideraba importante y preocupante. La experiencia demuestra que el ansia de dinero es, en efecto, algo demasiado indómito y demasiado arraigado en los humanos. Antes de su encuentro con Jesús, Zaqueo es un fiel exponente de esa ansia, caracterizada por el olfato y la habilidad para los negocios, pero en la que la talla humana brilla por su ausencia.
              En el Zaqueo publicano, "pecador", hay que ver a la Iglesia salida del mundo pagano y convertida a Cristo,  abierta a su salvación. Corto de estatura, inadvertido, despreciado por el pueblo escogido de Israel, el paganismo desea vivamente poseer al Redentor que el judaísmo ha rechazado en su ceguera. En Zaqueo el paganismo se adelante al pueblo de Israel y alcanza antes que él la salvación."El hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido". No he venido a llamar a justos, sino a pecadores". Examinaos cuidadosamente si sois "justos". En este caso no he venido para vosotros. Si queréis que vaya a vuestro encuentro, reconoced que sois pecadores.
               Hay que sentirse pequeño de estatura para descubrir a Jesús, para conseguir que se descubra a nosotros. Así, oye por la gente que viene Jesús, pero la gente le impide ver a Jesús. Nuestra fe en Jesucristo. es mediata, es más una fe en la Iglesia que nos habla de él. Pero ¿quién de nosotros ha descubierto a Jesucristo. como salvador personal? ¿Quién hace un esfuerzo para subirse a los altozanos que hay en la Iglesia, para descubrir personalmente al Salvador? Todos querían ver a Jesús, pero un hombre tenía más ganas que cualquier otro: Zaqueo. Y hace un esfuerzo, sale de la masa encaramándose a un árbol.
               "Hoy ha sido la salvación de esta casa". Zaqueo ha dado a su familia lo mejor que puede darle, el sentido de la justicia, la honradez humana, un amor abierto hacia los otros. Aunque debemos suponer que sus hijos han salido económicamente perjudicados debemos añadir que Zaqueo les ha dejado la mejor de todas las herencias. Por eso puede afirmarse que en su casa (su familia) ha entrado la salvación de Dios y Jesús mismo se encuentra dentro de ella. De una forma general y un poco acomodaticia podríamos añadir que es verdadera casa de Jesús aquella donde el padre (y la familia en conjunto) cumple la exigencia que está representada y resumida en Zaqueo, el viejo y publicano.
               La salvación cristiana implica unas consecuencias sociales y económicas. Quizá Zaqueo ha tenido que dejar su viejo oficio; evidentemente ha perdido su dinero; pero ha encontrado la salvación y el amor, al repartir sus bienes. Desde un punto de vista auténticamente humano bien merece la pena lo que pierde por aquello que ha ganado. Sería ingenuo trasladar a nuestros días los detalles de la conversión de Zaqueo; es distinta la situación social, son diferentes nuestros tiempos. Sin embargo, podemos asegurar que allí donde el mensaje de Jesús no repercute en la manera de emplear los bienes ha perdido toda su exigencia y su promesa.

 



 

PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO

  • En el pasaje de hoy no es tan importante que Zaqueo quiera ver a Jesús, cuanto que Jesús quiere encontrarse con él. ¿Me deja indiferente este rostro de Jesús? ¿Cómo me invita el evangelio de hoy a relacionarme con él?
  • Zaqueo experimenta la misericordia de Dios y, a partir de ahí, surge la conversión. ¿Hasta que punto soy consciente de que la conversión es respuesta al don de Dios?
  • ¿En qué debería cambiar concretamente mi vida si acepto si acepto que Jesús se encuentre conmigo?





     

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