Domingo XVII del Tiempo Ordinario Ciclo C: "¡Señor, enséñanos a orar!" (Lc 11,1-13)

 

  La Palabra de Hoy

1ª Lectura:   Génesis 18,20-32
    “No se irrite mi Señor si sigo hablando”                

 Salmo 137
  “Cuando te invoqué, me escuchaste”

2ªLectura: Colosenses 2,12-14                                       
      “Habéis sido sepultados con Cristo en el bautismo”

Evangelio: Lucas 11,1-13
     “Pedid y recibiréis”











 


 

 

PALABRA DE VIDA

             



          
   

          Camino de Jerusalén, los discípulos ven rezar al maestro y brota en ellos la petición: “”¡Señor, enséñanos a orar!”. De este modo, Lucas presenta a Jesús como modelo de oración para la Iglesia y expone que sin plegaria es imposible el discipulado. La ocasión es la oración del propio Jesús, una situación ya habitual (véase Lc. 3, 21; 6, 12; 9, 18.29), y el motivo, la petición de sus discípulos, deseosos de tener su propia plegaria a semejanza de los seguidores del Bautista. Parece evidente que Lucas quiere ofrecer el modelo de toda oración cristiana. Así lo confirman las palabras introductorias de Jesús: cuando oréis, decid.
               El modelo consta de los siguientes elementos: una invocación (¡Padre!), dos deseos y tres peticiones. La invocación es típica de Jesús y carece de paralelos en la tradición del judaísmo precristiano. Expresa intimidad, cercanía, confianza. Por su sencillez y limpieza contrasta con las recargadas formulaciones de muchas oraciones judías. Los dos deseos se refieren al Padre. El primero de ellos, santificado sea tu nombre, expresa el deseo de un reconocimiento, de que Dios sea conocido por los hombres en cuanto Padre. El segundo, venga tu reino, expresa en el fondo lo mismo que el anterior, esta vez bajo la perspectiva activa del Padre que se revela y se manifiesta. El cristiano aspira y pide al Padre que esta manifestación sea lo más plena y absoluta posible.
               La primera petición, danos cada día nuestro pan del mañana, plantea un problema en razón de que el texto original emplea un termino al parecer totalmente desconocido tanto en el resto de la literatura griega como en el lenguaje corriente. La traducción litúrgica ha optado por una interpretación de perspectiva escatológica, la cual, tal vez, no es la más acorde con las preocupaciones de Lucas, interesado más bien en los avatares de la existencia cotidiana. Por eso mismo son preferibles una de las dos siguientes interpretaciones: danos cada día la ración de pan correspondiente a cada día (Juan Crisóstomo); danos cada día el pan necesario para la existencia (Orígenes). El cristiano pide al Padre que socorra sus necesidades diarias de sustento.
               En la segunda petición el cristiano implora el perdón del Padre, ya que el pecado es una realidad esencialmente humana. A la petición se añade la frase explicativa porque también nosotros perdonamos. No es una exigencia o una condición, expresa sencillamente el convencimiento de que no se puede esperar el perdón del padre si se rehúsa el perdón humano.
               En la tercera petición el cristiano ruega al padre que no lo enfrente con situaciones en las que pueda peligrar su actitud de entrega y de confianza en El. La tentación de que aquí se habla no es tanto de naturaleza moral cuanto de actitud en la vida. La tentación en cuanto posibilidad de vivir la vida sin contar para nada con el Padre.
             El modelo de la oración cristiana constituye la primera parte del texto de hoy. La segunda es una composición de Lucas. Comienza con una parábola tomada de las costumbres de Palestina. Un viajero que, para evitar el calor del día, hace el viaje de noche y llega a casa de un amigo suyo, sin avisarle previamente de su llegada. A esas horas tan intempestivas, el dueño de la casa descubre que no tiene nada que ofrecerle; su despensa está vacía, las tiendas cerradas y no habrá pan fresco hasta la mañana siguiente. Pero el deber de hospitalidad es imperioso. ¿Qué hacer entonces? Acude a casa de un vecino suyo. Este aduce la imposibilidad de atenderle, puesto que levantarse y descorrer los cerrojos significaría molestar a todos los miembros de la familia que duermen en la única habitación de que consta la casa. Pero el otro insiste e insiste hasta que su insistencia logra el objetivo.
             En la composición de Lucas esta parábola no se relaciona con lo anterior (el modelo de oración cristiana), sino con lo siguiente, y sirve para ejemplificar la insistencia con la que el cristiano tiene que dirigirse al Padre pidiéndole espíritu santo, a sabiendas de que esa insistencia logrará su objetivo. La composición de Lucas en la segunda parte del texto es, pues, la siguiente: parábola de la petición insistente (vs. 5-8); aplicación de la parábola al caso cristiano (vs. 9-13). Esta composición nos da el siguiente desarrollo de pensamiento: así como el hombre, por su insistencia, obtuvo de su amigo el pan que le pedía, así también el cristiano, por su insistencia, obtendrá del Padre el espíritu que le pide. El hombre de la parábola necesitaba pan; el cristiano necesita espíritu santo, en la línea de Ezequiel 36, 26: "Os daré un corazón nuevo y os infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. Os infundiré mi espíritu y haré que caminéis según mis preceptos y que pongáis por obra mis mandamientos". A este espíritu se refiere Jesús cuando dice: "Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá". Una vez más encontramos en los vs. 9-13 el lenguaje directo, incisivo, gráfico, agresivo incluso. Todo ello al servicio de inculcar al cristiano la enorme necesidad que tiene de estar poseído por el espíritu del Padre.



 

PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO

  •  El texto presenta el rostro de Dios Padre, que siempre escucha y se preocupa de sus hijos. ¿Es este Dios al que yo dirijo mi oración, o es más bien un Dios tapa-agujeros, un Dios de circunstancias?
  • “Cuando oréis…” ¿Cómo es mi oración?¿Está en consonancia con lo que dice el pasaje del evangelio de hoy?
  • ¿Qué compromiso concreto me invita a adoptar la Palabra de hoy?







     

REAL PARROQUIA SANTA MARÍA MAGDALENA -SEVILLA-

 

Imprimir Correo electrónico

Real Parroquia Sta María Magdalena
info@rpmagdalena.org
Telf: 954 22 96 03
Calle Bailén, 5
, 41001 Sevilla

Mapa del Sitio
  De Interes...
© 2021 Real Parroquia de Santa María Magdalena

 

Real Parroquia Sta María Magdalena
info@rpmagdalena.org
Telf: 954 22 96 03
Calle Bailén, 5,
41001 Sevilla


© 2021 Real Parroquia de Santa María Magdalena