Domingo XI del Tiempo Ordinario Ciclo C:"Se le han perdonado sus muchos pecados" (Lc 7,36-8,3)

 

  La Palabra de Hoy

1ª Lectura:   2 Samuel 12,7-10.13
    “El Señor persona tu pecado. No morirás”              

 Salmo 31
  “Tú perdonaste mi falta y mi pecado”

2ªLectura:Gálatas 2,16.19-21                                       
      “Es Cristo quien vive en mi

Evangelio: Lucas 7,36-8,3
    “Tus pecados quedan perdonados











 


 

 

PALABRA DE VIDA

             



          
   

         
               Pedir perdón y ser perdonado es el hilo conductor de las lecturas de este domingo. El evangelio de Lucas se va a encargar de profundizar en la relación que existe entre ambas cosas. Confesar los pecados no es el precio que se ha de pagar para conseguir la absolución, sino la actitud de quien se siente necesitado de la misericordia de Dios y descubre con agradecimiento que el propio Dios quien se adelanta a perdonarnos gratuitamente.                                                                                                                                                                                                            

              La esencia de la Buena Noticia ha quedado condensada en la página del evangelio de hoy: una mujer pecadora, identificada erróneamente con María Magdalena, unge los pies de Jesús. Con esta imagen, el evangelista nos muestra su tema favorito: la misericordia de Dios con los pecadores.

             Jesús sigue desarrollando su ministerio en Galilea. No todos entienden sus palabras y sus gestos de misericordia, y le acusan, por ejemplo, de ser “amigo de pecadores” (Lc 7,34). Lucas no ve en esta “unción” una anticipación de la sepultura de Jesús, como hacen los otros evangelistas, sino que le da un sentido muy diverso. Si Jesús ha sido invitado a un banquete, significa que su anfitrión lo consideraba persona digna y honorable. Pero todo queda en entredicho cuando una mujer considerada pecadora irrumpe en la casa, La escena desprende una profunda sensibilidad, el tacto, los besos, las lágrimas, la cabellera suelta, etc… De alguna manera, son gestos que resultan escandalosos. Eso explica la reacción del fariseo, para quien el contacto físico con una pecadora es causa de impureza. No es raro que su impresión sobre Jesús quede inmediatamente devaluada. Sorprende, por otra parte, que Jesús deje hacer a la mujer sin oponer la  menor resistencia.

            Lo primero que hace Jesús es contarle al fariseo una parábola sobre prestamistas y deudores cuyo sentido se capta con facilidad. Es evidente que aquel a quien más se le perdona tendrá más motivo para amar a su acreedor. En segundo lugar, Jesús aplica esta historia a lo sucedido y así revela los motivos por los que esa mujer le está ungiendo los pies aun a costa de quebrantar todas las normas sociales y religiosas.

             A Lucas le gusta establecer contrastes fuertes entre sus personajes para cuestionar ciertos prejuicios. Simón era un varón piadoso y moralmente intachable. Ella, una mujer pecadora. Según la mentalidad farisea, aquella unción era claramente provocativa e indecente. Y, sin embargo, Jesús la evalúa muy positivamente, haciendo ver que la mujer la estaba ofreciendo los gestos de hospitalidad que Simón le había escatimado. Ha sido ella la que se ha comportado como auténtica anfitriona en una casa que no era suya. De este modo anticipa el papel de otras mujeres que, con su sentido de la acogida, convertirán sus hogares en “Iglesias domésticas” que servirán de plataforma misionera a las primeras comunidades cristianas.

           Pero Jesús va más allá y, contra la opinión del fariseo, demuestra que conoce el corazón de las personas y las motivaciones de sus actos. Por eso ha comprendido que los gestos de la mujer expresan su agrade cimiento al saberse perdonada. Y si parecen excesivos es porque sus pecados eran muchos. Así concreta el alcance de la parábola y pone en evidencia a Simón. Su mezquindad en la acogida muestra que, en el fondo, nunca ha experimentado la misericordia de Dios por creerse justo y pensar que sus pecados son cosa de poco. En cambio, el “amor” demostrado por la mujer es signo de su “fe”, es decir, de su confianza en el perón de Dios. Por eso está salvada y puede retirarse en paz, reconciliada y renovada.
             Una mujer de mala fama nos acaba de dar una gran lección. Es Dios quien se adelanta a ofrecernos su perdón, de modo que esa experiencia de liberación interior provoca en nosotros una respuesta de amor y gratitud que nos empuja a vivir de un modo nuevo. Sólo nuestra autosuficiencia puede frustrar es proceso de conversión, al no reconocernos pecadores y necesitados de misericordia.



 

PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO

  •  ¿Qué imagen de Dios  me revela Jesús en esta escena? ¿Coincide con la que tiene Simón?
  • ¿Qué lugar ocupan y cómo se relacionan entre sí la experiencia del pecado,el arrepentimiento, el amor, el agradecimiento y la pacificación interior?
  • “Tus pecados quedan perdonados”. ¿Qué resonancia tiene esta frase en ti a la hora de trabajar por un mundo más reconciliado?




     

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