Domingo V de Pascua Ciclo C:"Amaos como yo os he amado"
(Jn 13,31-35)

 

  La Palabra de Hoy

1ª Lectura:   Hechos 14,21-27
  “Reunieron a la comunidad y contaron lo que Dios había hecho por medio de ellos”         

 Salmo 144     
  “El Señor es clemente y compasivo”

2ª Lectura:   Apocalipsis 21,1-5
  “Yo hago nueva todas las cosas”
  
  

Evangelio  Juan 13,31-35
    “Os doy un mandamiento nuevo: amaos”











 


 

 

PALABRA DE VIDA

            
               Las lecturas de hoy son una invitación a entrar en la novedad cristiana. La primera lectura presenta una nueva comunidad en la que se comparte la fe y el fruto de la tarea misionera. El texto del Apocalipsis nos recuerda la tierra nueva y los cielos nuevos que nos esperan. En el evangelio se nos da el mandamiento nuevo del amor.
               El pasaje del evangelio de hoy, tiene dos partes bien diferenciadas. Los vs. 31-32 son el comentario de Jesús a raíz de la salida de Judas de la sala donde se encuentra él con los suyos; los vs. 33-35 recogen la última voluntad de Jesús. El comentario está basado en el verbo glorificar. ¿Qué significa el verbo glorificar y en qué sentido Jesús es glorificado y glorifica a Dios en el momento en el que Judas abandona la sala? Los vs. 33-35 recogen la última voluntad de Jesús. Esta voluntad viene calificada como mandamiento nuevo. Nuevo es término correlativo. Si un mandamiento es calificado de nuevo tiene que serlo por suplantar a otro, al que convierte en viejo o antiguo. ¿A qué mandamiento suplanta la última voluntad de Jesús?
               Glorificar a una persona es reconocer lo que cada persona tiene de encomiable, ser glorificado es ponerse de manifiesto lo que alguien tiene de laudable. Con la marcha de Judas empieza a ponerse de manifiesto que lo que Jesús tiene de más encomiable es el amor. El amor supremo consiste en dar la vida por los amigos (Jn. 15, 13). Saliendo Judas de la sala empieza Jesús a morir, su muerte empieza a ser realidad. En el cuarto Evangelio la cruz es el lugar por antonomasia de revelación de Jesús y de Dios. En la cruz se pone de manifiesto quién y qué es Dios. En la cruz descubrimos que Dios es amor (1 Jn. 4, 8). A su vez, la cruz no puede ser el final de quien revela a Dios. No puede serlo por la sencilla razón de que la muerte no puede surgir de la vida, y Dios es vida.
               Pero esta hora de la glorificación es también la hora de las despedidas. Jesús comprende la pena de sus discípulos y se despide emocionadamente de ellos. Les habla como un padre que va a morir, y hace testamento.El testamento de Jesús, su verdadera herencia, es el mandamiento nuevo: "Que os améis unos a otros como yo os he amado". Jesús confirmó el mandamiento del amor al prójimo, ya conocido en el AT, lo amplió para que cupiera en él incluso el amor al enemigo y lo destacó entre todos los mandamientos como la plenitud y perfección de la Ley. En este contexto, Jesús entiende el mandamiento del amor como un amor entre hermanos. Quiere que sus discípulos se amen porque él los ha amado y como él los ha amado, hasta la locura. El amor, pues, que Jesús nos deja en herencia ha de ser nuestro distintivo, la señal en la que debemos ser reconocidos como discípulos suyos. El bautismo y la confesión expresa de una misma fe no son una señal inequívoca. Lo que importa es la praxis de la fraternidad.
                La última voluntad de Jesús está en consonancia con lo que Jesús es y ha practicado. Lo tradicional y esperado hubiera sido una invitación a cumplir la Ley de Dios. La última voluntad de Jesús cambia esa invitación por la de amarse los unos a los otros. En este cambio, más que en el contenido en sí, está la novedad. Este cambio comporta una mentalidad y un talante nuevos. Todo es muy distinto cuando lo que se hace se hace porque se ama y no porque está mandado. El creyente en Jesús se distingue porque ama, no porque cumple. Cumplir es distintivo humano; amar lo es cristiano.
               El amor es el distintivo de toda comunidad que quiera ser la de Jesús. A través de un grupo cristiano que se ama, Dios puede seguir manifestándose, mostrando su gloria al mundo. Esta es una invitación que el evangelio del hoy nos hace.

          
 


 

PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO

  •  “Ahora va a manifestarse la gloria del Hijo del Hombre” ¿Qué tipo de relación te invita a establecer con él y con el Padre?
  • El amor es el distintivo del cristiano según el evangelio de hoy. ¿Nos reconocen la gente como cristianos por el amor?
  • ¿Hasta qué punto el mandamiento nuevo de Jesús inspira y motiva tus actitudes en cada uno de loslugares y ambientes donde vives y trabajas? 

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