Domingo III de Pascua Ciclo C:"¡Es el Señor!" (Jn 21,1-14)

 

  La Palabra de Hoy

1ª Lectura:   Hechos 5,27-32.40-41
  “Dios ha resucitado a Jesús”     

 Salmo 29     
  “Te alabo, Señor, porque me has librado”
  

2ª Lectura:    Apocalipsis 5,11-14
“Al que está sentado en el trono y al Cordero, alabanza, honor, gloria y poder por los siglos”
  
  

Evangelio  Juan 21,1-14
   “¡Es el Señor!”









 


 

 

PALABRA DE VIDA

               Los discípulos están juntos. Forman comunidad. Ahora la comunidad está representada por otro número: el siete, el de la totalidad, que, referido a pueblos, indica la totalidad de las naciones y hace, por tanto, referencia directa a los paganos. Es ahora la comunidad de Jesús en cuanto abierta a todos los hombres, a los que estaba destinado su mensaje. La nueva comunidad, que ha reconocido su origen en el antiguo Israel de las promesas, renuncia a todo particularismo y reconoce su misión universal.
                "Simón Pedro les dice: Me voy a pescar. Ellos contestan: vamos también nosotros contigo". Bajo la imagen de la pesca se representa la misión de la comunidad. La figura de Pedro en posición sobresaliente es una indicación sobre la importancia de Pedro para la vida de la comunidad. La figura de Pedro resulta particularmente determinante para que en la comunidad madure la disponibilidad a la colaboración. "Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada". Esta precisión temporal "aquella noche", es de gran importancia para comprender la escena. Esta mención de la noche, en relación con el trabajo de los discípulos, está en relación con estas palabras de Jesús: "tenemos que trabajar en las obras del que me ha enviado mientras es de día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, soy luz del mundo" (Jn 9, 4-5). La noche significa, por tanto, la ausencia de Jesús, luz del mundo, que hace infecundo todo trabajo.
               "Estaba ya amaneciendo cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús". La llegada de la mañana coincide con la presencia de Jesús. Continúa el lenguaje comenzado con la mención de la noche; Jesús es luz del mundo, su presencia es el día que permite trabajar realizando las obras del Padre (9, 4).
               "Jesús les dice: Muchachos ¿tenéis pescado? Ellos contestaron: no". La traducción literal es: ¿tenéis algo para acompañar el pan? Lo que nosotros llamamos el companage, que ordinariamente era pescado, pero este matiz de "añadido al pan" es importante en el desarrollo de la escena.
               "El les dice: echad la red a la derecha de la barca y encontraréis. La echaron, y no tenían fuerzas para sacarlas, por la multitud de peces". La obediencia a la palabra de Jesús, la fidelidad a su mensaje, es la condición necesaria para que el trabajo apostólico tenga fruto. "Y aquel discípulo a quien Jesús quería le dice a Pedro: Es el Señor". Es el discípulo que sigue a Jesús y vive con él. Es su confidente en la cena, el que lo acompaña hasta la muerte, da testimonio de su gloria, reconoce su resurrección y percibe su presencia en la comunidad. Entra con Pedro en el sepulcro y ante las mismas señales, sólo este discípulo creyó que Jesús vivía. Ante la misma pesca, él descubre la presencia del Señor y Pedro no. Solamente el que tiene experiencia del amor de Jesús sabe leer las señales. Este discípulo sabe que la fecundidad de la misión es señal de que Jesús está presente.
               "Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua". Pedro no había descubierto que la causa de la fecundidad apostólica era la obediencia a la palabra de Jesús, pero al oír lo que le dice el otro discípulo, comprende. Para indicar el cambio de actitud de Pedro, el autor utiliza un lenguaje simbólico sumamente denso.En primer lugar, hay un juego de vestido-desnudez; en segundo lugar, la acción de tirarse el agua. La desnudez de Pedro indica que carece del vestido propio del discípulo. "Se ciñó la túnica". Juan emplea la misma expresión de la cena, cuando Jesús se ató el paño que significaba su servicio hasta la muerte. Pedro va desnudo porque no ha adoptado la actitud de Jesús, por eso no ha producido fruto alguno la misión. Esta era la desnudez de Pedro: no haber aceptado la muerte de Jesús como expresión suprema del amor y haberla tomado por norma.Ahora, finalmente, comprende. Se ata aquella prenda como Jesús se había atado el paño para servir. Y para expresar su disposición a dar la vida, se tira al agua. Muestra estar dispuesto al servicio total hasta la muerte. Pedro es el único que se tira al mar, por ser el único que ha de rectificar su conducta anterior; los demás no habían resistido como él el amor de Jesús ni lo habían negado.
               "Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan". En la tierra, lo primero que ven es la comida que Jesús ha preparado, expresión de su amor a ellos. Jesús sigue siendo el amigo que se pone al servicio de los suyos. La eucaristía es el don de Jesús a sus amigos. El pan de vida es su carne, dada para que el mundo viva. Ese es el alimento que ahora ofrece. Después de haber dado su vida, puede dar su pan, que es él mismo.
              "Jesús les dice: traed de los peces que acabáis de coger". El alimento que ven y que Jesús ha preparado es distinto del que ellos han obtenido por indicación suya. Este último es fruto de su trabajo, el que encuentran preparado es don gratuito. Existen, por tanto, dos alimentos: el que da directamente Jesús, y el que se obtiene respondiendo a su mensaje. El alimento que Jesús ofrece y el que presentan los discípulos se convierte en "nuestro" alimento; el alimento de la comunidad con Jesús. "Bendito seas, Señor, Dios del universo por este pan -fruto de la tierra y del trabajo del hombre-, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida".
               Jesús resucitado se ha hecho presente en medio de la vida y misión de su Iglesia, a quien ha recordado que debe prestar atención a su Palabra y ponerla en práctica. Sólo él puede dirigir y sostener una tarea evangelizadora que está encomendada a toda la comunidad cristiana.



 


 

PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO

  • Sin Jesús resucitado, la misión de la Iglesia no tiene sentido. ¿Nos orientamos hoy por la Palabra de Jesús, o sigo otras directrices?
  • ¿Qué podemos hacer para sacar la “red repleta”?
  • ¿Dónde me cuesta más echar las redes?

REAL PARROQUIA SANTA MARÍA MAGDALENA -SEVILLA-

 

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