Domingo XXI del Tiempo Ordinario ciclo B: " Creemos que tú eres el Santo de Dios " (Jn 6,60-69)

 

 

  La Palabra de Hoy

1ª Lectura:  Josué 24,1-2.15-18
  “Nosotros, serviremos al Señor,  porque él es nuestro Dios”

       (Salmo 33“No serán castigados los que se acogen a él”

2ª Lectura:   Efesios 5,21-32
   
“Guardaos mutuamente respeto en atención a Cristo”
 

Evangelio:     Juan 6,60-69
 “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna”



 


  PALABRA DE VIDA

               Acabamos el capítulo 6 de Juan, y con él las alusiones al alimento y a la bebida, apareciendo de nuevo el tema de la fe. La alternativa de todo este capítulo de Juan, de optar o no por Jesús, se hace ahora más dramática. Son los discípulos quienes ahora son los incrédulos. En parte, ello es debido a que después de rechazar Jesús la concepción mesiánica popular con todo su exacerbado nacionalismo, el entusiasmo de las multitudes se va enfriando y llega un momento en que, escandalizadas éstas por las palabras de Jesús, lo abandonan. La desilusión penetra incluso en el interior del círculo de los más adictos, en el grupo de los "discípulos" (más amplio que el de los "Doce", cfr. Lc 10,1). Pero Jesús, a pesar de este fracaso, anuncia ya la victoria de su resurrección y la gloria de su ascensión a los cielos.

               El discurso de Jesús es visto como "duro", difícil para la razón humana. Jesús se ha movido en el terreno sapiencial y sacramental. En el fondo se ha propuesto él mismo, y no sólo su mensaje, como lo único válido de todo lo que existe en este mundo: es el único que puede dar vida. Choca a sus contemporáneos el hecho de que un hombre se coloque como eje de todo el universo.

                Ante las dudas y cometarios críticos de sus discípulos, Jesús responde con más claridad. No se trata de ponerle sordina al mensaje para evitar la huída masiva (“espantá”, decimos en nuestra tierra). El sigue presentándose como el enviado de Dios. Aclara rotundamente que para pasar del signo del pan al Signo que es él mismo, se necesita el don del Espíritu, que es quien nos hace comprender las cosas desde la perspectiva divina, es  captar el mensaje de vida.

                El mensaje de Jesús es presentado con radicalidad. La oferta es clara: optar a favor o en contra, no hay fórmula intermedia de, ahora sí, ahora no. Por esta contundencia, muchos de sus seguidores más cercanos abandona, “ya no iban con él” (v.66). Ante la pregunta de Jesús, “¿También vosotros queréis marcharos?” (v. 67), Pedro responde ya en nombre de los Doce dando como razones de la permanencia la eternidad de las palabras del Maestro (”tu tienes palabras de vida eterna”, v.68), así como su procedencia: “…creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios” (v.69).

              Es también la situación de nuestros contemporáneos: el Evangelio es un mensaje bonito y hasta interesante, quizás uno de los más interesantes, pero ¿¡el único proyecto de vida válido, entre todos los que nos ofrece el pluralismo social actual!? Es necesario optar. O nos marchamos con la mayoría, o permanecemos junto a él  hasta que llegue una crisis, como hacen muchos de sus seguidores, o permanecemos incondicionalmente junto a él,  como los Doce.

              La fe no es algo autónomo e independiente sino más bien una decisión personal que incluye la aceptación de Jesús por parte del hombre. Las crisis son inevitables en la vida de fe. Habrá que vivirlas como momentos privilegiados que nos invitan a tomar una decisión, a clarificar y purificar nuestro modo de ser y de estar en la vida ante Dios y ante los demás.

                 La fe, entendida como adhesión personal a Cristo, conduce a un mayor conocimiento de su mensaje y de su persona. Pero también se da el movimiento a la inversa: conocer a Jesús, reflexionar su mensaje, asimilar sus actitudes, conduce a una mayor madurez en la fe.

PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO

  •  “Señor, ¿a quién iremos?, tú tienes palabras de vida eterna” ¿Cómo te ayuda este pasaje a mantenerte fiel a Jesús en los momentos difíciles?

 

  • ¿Te has sentido alguna vez tentado al abandono de la fe y seguimiento de Jesús, como los seguidores que aparecen en el texto? ¿Qué motivó esa tentación? ¿Cómo maduró tu vida a partir de esa experiencia?

 

  • Pedro no termina de comprender en plenitud las palabras de Jesús, pero se arriesga y opta por él. ¿En qué situaciones descubro que mi opción por Jesús es un riesgo y una aventura que merece la pena vivir?

 

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