Parroquia en Oración

Domingo XIII del Tiempo Ordinario Ciclo C:“Te seguiré adondequiera que vayas”
(Lc 9,51-62)






 

 

 

  La Palabra de Hoy

1ª Lectura:  1 Reyes 19,16.19-21

   “Te he elegido para que me sigas”             

   Salmo : 15
  “Me enseñarás la senda de la vida”

2ªLectura:  Gálatas 4,31-5,1.13-18

  “Para que seamos libres nos ha liberado Cristo”

Evangelio:    Lucas 9,51-62
   
“El que pone la mano en el arado y mira atrás no es apto para el Reino de Dios”












   

 

 

PALABRA DE VIDA

     Con el pasaje de este domingo comienza una nueva sección en el evangelio de Lucas, a la que el evangelista le dedica una gran atención. Jesús decide firmemente encaminarse  hacia Jerusalén para consumar allí su misterio pascual. Este viaje será, además, la ocasión para instruir a sus seguidores sobre las exigencias del discipulado. El v. 51 marca el comienzo de un camino que termina en la insondable compañía del Padre. El camino tiene, por supuesto, un trazado físico, pero es ante todo un arquetipo, un modelo. Lucas va a ir exponiendo rasgos de un caminar en cristiano.
     El camino geográfico nos sitúa en un lugar de Samaría, no importa cuál. Samaría era la región situada entre Galilea al norte y Judea, con Jerusalén, al sur. Lo importante es que las relaciones entre judíos y samaritanos no eran en absoluto cordiales. Los samaritanos no eran ortodoxamente judíos: habían desarrollado unas tradiciones y una literatura propias, además de tener un templo autónomo. Heridos en su amor propio de judíos, Santiago y Juan le recuerdan a Jesús en el v. 54 una vieja tradición judía que habla de exterminio de samaritanos en tiempos de Elías, allá por el s. IX a. C. La tradición la encuentras recogida en el primer capítulo del segundo libro de los Reyes. Lucas comenta lacónicamente: Jesús se volvió y los reprendió. Y se marcharon a otra aldea.
     El camino como trazado geográfico continúa. Pero lo realmente importante es la voluntad de seguimiento. El verbo seguir domina la segunda parte del texto, en la que Lucas ha reunido tres máximas de Jesús. Las zorras tienen madrigueras, y los pájaros, nidos; el Hijo del Hombre, nada de nada. Deja que los muertos entierren a sus muertos. El que echa mano al arado y sigue mirando atrás, no sirve. Lenguaje recio, desconcertante, estridente, absurdo en algún caso. ¿Acaso pueden los cadáveres enterrarse a sí mismos? ¡Y sin embargo esto es lo que Jesús dice! Toda cultura oral necesita de frases cortas y de imágenes extravagantes como vehículo de enseñanza memorizable. Cuanto más extravagantes y agresivas, mejor. Si alguno te golpea en una mejilla, ofrécele también la otra. Si alguien quiere quitarte el manto (ropa exterior), dale también la túnica (ropa interior) (/Lc 6,29). Precisamente su carácter desconcertante y gráfico confiere a estas frases la máxima garantía de autenticidad. Nos hallamos ante máximas literalmente pronunciadas por Jesús, quien indudablemente fue un consumado maestro del lenguaje y de la comunicación. Deja que los muertos entierren a sus muertos. Portentosa paradoja, por lo redonda, gráfica y absurda.
    Pero este mismo carácter paradójico, absurdo en ocasiones, debe llevarnos a resolver la incompatibilidad aparente en un pensamiento más profundo, a buscar el sentido de las máximas en un ámbito más hondo que el de su superficie de formulación. No siempre, sin embargo, se ha hecho esto y, así, se ha querido ver e incluso se sigue viendo en las tres máximas de hoy la invitación a sacrificar la seguridad personal (vs. 57-58), los deberes filiales (vs. 59-60) y los sentimientos y vínculos familiares (vs. 61-62). Tremenda aberración, que ha destrozado a muchas personas por haberse quedado en la superficie de la formulación y no haber ni siquiera sospechado el juego recio de la paradoja.
     La vida cristiana es un camino. Por eso, el viaje de Jesús hacia Jerusalén ha de ser leído por los discípulos de todos los tiempos como una parábola de lo que significa seguir a Jesús. Aunque no seamos misioneros itinerantes  ni debamos interpretar al pie de la letra lo que hemos leído, tenemos que tomar conciencia de que ser cristiano implica un compromiso muy serio que nos obliga a asumir riesgos y a replantearnos radicalmente nuestras prioridades.


 




 

PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO  

  • “Sígueme” ¿Cómo cuestiona esta página del evangelio tu manera de vivir el seguimiento de Cristo y tu relación con él?
  • “Te seguiré adondequiera que vayas” ¿Cómo te invita este texto a replantearte tu compromiso cristiano?
  • “Señor, déjame ir antes…” ¿Cuáles son tus prioridades en esta vida?

































     

REAL PARROQUIA SANTA MARÍA MAGDALENA -SEVILLA-

 

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