Domingo XXX del Tiempo Ordinario Ciclo B:"Recobró la vista y lo siguió por el camino" (Mc 10,46-52)

 

 

  La Palabra de Hoy

1ª Lectura: Jeremías 31,7-9

  “Reuniré ciegos y cojos”                     

   Salmo :  125
  “El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres”

2ªLectura:    Hebreos 5,1-6

  “Tú eres sacerdote eterno según el rito de Melquisedec”

Evangelio:  Marcos 10,46-52
   

 “¡Maestro, que recobre la vista!”

   

 

 

PALABRA DE VIDA

     Las lecturas de hoy nos van a presentar dos experiencias de salvación. El pueblo de Israel, desterrado y disperso, espera el retorno, y éste será del “resto de Israel” compuesto por la fragilidad y debilidad humana redimidas, de ahí que Jeremías grite de júbilo al descubrir a un Dios Padre y Salvador. Bartimeo también aguarda la Salvación de Dios, por eso no duda en pedirla a gritos una vez que escucha la cercanía de Jesús. Ambos tendrán que responder y ponerse en camino. También nosotros estamos llamados a descubrir esta Salvación, ver cuáles son nuestras cegueras, y a seguir a Jesús en la etapa final hacia Jerusalén.
    El camino a Jerusalén, en Marcos, está encuadrado entre dos curaciones de ceguera. Así, al empezarlo, se presenta la curación de un ciego en Betsaida (Mc 8,22-26), y ahora la curación  de otro. El primero era anónimo, uno de tantos curados, el de hay tiene nombre:  Bartimeo. El hecho de tener un nombre es significativo, pues al no ser anónimo debe responder, optar por seguir o no a Jesús. Es decir, es un relato de enseñanza sobre la llamada.
     A lo largo de este camino, Jesús ha anunciado por tres veces su pasión, ha enseñado a los suyos que el seguimiento implica dar la vida, ponerse el último, optar por el servicio. Parece que no han entendido nada, que están como ciegos, y buscan lo contrario a lo anunciado por Jesús. Ahora les va a mostrar cómo salir de su ceguera, lo cual implica un compromiso.
     El verbo “ver” era de una honda resonancia en las primeras comunidades cristianas, e iba más allá de la mera visión física. Se trataba de la experiencia del encuentro personal con Jesús resucitado, lo cual implicaba convertirse en discípulo suyo y seguirle. El ciego Bartimeo y los discípulos estaban en situaciones semejantes. Bartimeo reconoce en Jesús al Mesías, por eso lo llama “Hijo de David”, título propio en el A.T. del Mesías. La misma confesión hizo Pedro, en nombre de todos sus compañeros, al ser preguntados por Jesús (Mc 8,29). El ciego está “sentado junto al camino”, pues su ceguera le impide seguir a Jesús “por el camino”. En sentido contrario, pero similar, los discípulos lo siguen físicamente por el camino, pero no han entendido nada, es decir, no están “en el camino, sino al borde de él, como el ciego. Necesitan ayuda.
     La escena siguiente, el centro del relato, es la del encuentro entre el ciego y Jesús. Bartimeo ha llamado de manera desesperada y contra viento y marea, pues algunos pedían no molestase al Maestro. Y, finalmente es “llamado” por Jesús. Al sentirse “llamado”, deja lo poco que tienen (el manto), y se acerca. Jesús le hace la misma pregunta que a los hijos de Zebedeo el domingo pasado: “¿Qué quieres que haga por ti? La petición del mendigo es distinta a la de los discípulos: despojado de todo, sólo pide luz. Una vez curado, se coloca detrás del Maestro y le sigue hacia Jerusalén. Los discípulos también suben a Jerusalén, pero sin conocer a Jesús. Por este motivo, Bartimeo se ha convertido en modelo de discípulo. Seguir e Jesús, ponerse en el último lugar, hacerse servidos y esclavo de todos y perder la vida, es una tarea casi imposible para el ser humano, pero no para Dios. El ciego mendigo así lo descubre y  se pone en actitud de súplica y oración: “¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí”. La fe es un don y, a la vez, una tarea
    Nos podemos encontrar en una situación similar a la del ciego: sabemos que sólo Jesús puede devolvernos la vista y hacer que le sigamos por el camino.- Antes, hemos de descubrir cuál o cuáles son nuestras cegueras.



 

     

PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO  

  • ¿Qué semejanzas encuentro entre mi fe y la de Bartimeo? ¿Qué cegueras me impiden seguir a Jesús por el camino?
  • Bartimeo llegó a ver gracias a ese encuentro personal con Jesús. Mi vida de fe ¿tiene su fundamento en la experiencia de este encuentro personal con Jesús?
  • Un vez curado, le sigue. ¿Por qué camino me está invitando Jesús a seguirle?




























     

REAL PARROQUIA SANTA MARÍA MAGDALENA -SEVILLA-

 

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