Domingo XXIX del Tiempo Ordinario Ciclo B:"El hijo del hombre ha venido a servir" (Mc 10,35-45)

 

 

  La Palabra de Hoy

1ª Lectura: Isaías 53,10-11

  “Por haberse entregado prolongará sus días”                         

   Salmo : 32,4-5.18-22
  “Que tu misericordia, Señor,venga sobre nosotros, como los esperamos de ti”

2ªLectura:     Hebreos 4,14-16

  “Acerquémonos con seguridad al trono de la gracia”

Evangelio:  Marcos 10,35-45
      
“El hijo del hombre ha venido a servir y dar la vida”



   

 

 

PALABRA DE VIDA

     La Palabra de hoy nos sitúan ante dos realidades molestas para nosotros: entrega y servicio. Con Isaías nos ponemos delante de la figura del Siervo sufriente, identificado en Jesús por los cristianos primitivos. Este personaje es el que sirve, el que da la vida por todos, de ahí que podamos acercarnos a él seguros de alcanzar misericordia, como nos dirá la carta a los Hebreos.
    En el camino de Jerusalén, Jesús explica las exigencias para seguirle. No duda en afirmar lo doloroso del camino hacia la cruz, la dificultad que ello entraña, incluso la frustración: el Mesías que acaba como un malhechor. A pesar de hablar con claridad, sus discípulos no entienden, confunden la misión del Maestro con sus ambiciones personales.
    En los versículos precedentes Jesús anuncia a sus discípulos cómo ha de padecer y morir en Jerusalén para resucitar al tercer día (vv. 32-34). Ya es la tercera vez que lo hace, y siguen sin enterarse. En esta ocasión, Jesús se presenta como alguien que ha renunciado a usar el poder (Mc 10,33-34), y a continuación viene la pregunta de los hijos del Zebedeo. Jesús marcha resueltamente delante de ellos, preocupado y sabiendo adónde va, pero los discípulos andan despistados y distraídos por cosas muy diferentes. Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, se adelantan del grupo y dan alcance al Maestro. Van a pedirle nada menos que ocupar los dos primeros puestos en el reino que, según pensaban, iba a inaugurarse de un día para otro.
     Frente a la indefensión del Maestro, rechazado y humillado, los hijos del Zebedeo piden poder (v.37). Tienen una comprensión errónea del mesianismo de Jesús en sus peticiones, pues lo relacionan con méritos, honores, recompensa y dominio de los más fuertes. Jesús va a responder dirigiéndose por una parte a los Zebedeos, y por otra a los discípulos. A Santiago y Juan les habla de sufrimiento, sangre y muerte, beber el cáliz y ser bautizados en un bautismo de sangre.
     Jesús no les echa en cara propiamente su ambición, sino su ignorancia, pues no comprenden que el único camino que lleva a la gloria pasa por la cruz. "Beber el cáliz" es aceptar la voluntad de Dios, empaparse de la voluntad de Dios, aunque ésta sea un "mal trago" para los hombres; "ser bautizado" es tanto como sumergirse en la amargura de la muerte. Con estas palabras alude Jesús al martirio que le espera en Jerusalén y pregunta a los dos hermanos si van a ser capaces de seguirle hasta ese extremo. Porque esto es lo que debiera preocuparles y no sentarse en los primeros puestos. La ambición de los hijos de Zebedeo indigna a sus compañeros, y el grupo se divide.
Pero Jesús, dejando a un lado la cuestión de rangos y precedencias en el reino futuro, los reúne de nuevo y les enseña cómo deben comportarse ahora en el reino de la comunidad. En primer lugar, constata el hecho de que los jefes y los grandes tiranizan y oprimen a los pueblos. El abuso de poder es un hecho fácilmente comprobable en todos los pueblos, tanto que Jesús lo da por sabido.
     Por eso la aspiración de sus discípulos no ha de ser el poder sobre los demás, sino el servicio a los demás. Ya que en esto consiste la única grandeza, y el que oprime a los demás es un miserable. A la "voluntad de poder" Jesús opone la "voluntad de servicio"; al imperio autoritario de los jefes y los grandes de este mundo, la "diaconía" (servicio) evángelica. Cuando la iglesia se aparta de una estructura fraternal y, adaptándose a las formas de este mundo, se convierte en un instrumento de poder con rangos y escalafones, se aparta de la voluntad de Jesús.
     Como ha de ser el servicio a los demás y hasta qué extremo, lo dice Jesús con su propia vida y con su muerte; pues él no ha venido al mundo para vivir como un señor, sino para morir como un esclavo. Jesús ha querido ocupar el último lugar de todos, la cruz, para servir a todos dando la vida por todos.




 
      PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO

 

  • Si se repitiera la escena de los hijos del Zebedeo, ¿qué le pediría al Señor? ¿Se ajustan mis respuestas a los valores y enseñanzas de Jesús?
  • ¿A qué me compromete el evangelio de hoy? ¿Cómo seguidor de Jesús, pongo mi misión bajo el signo de la cruz o bajo el signo del poder, del prestigio, de la fuerza?
  • ¿Cómo y cuál es el Reino que espero? ¿De poder, de prestigio, de honores?






















     

REAL PARROQUIA SANTA MARÍA MAGDALENA -SEVILLA-

 

Imprimir Correo electrónico

Real Parroquia Sta María Magdalena
parroquiadelamagdalena@gmail.com
Telf: 954 22 96 03
Calle Bailén, 5,
41001 Sevilla


© 2014 Real Parroquia de Santa María Magdalena

Real Parroquia Sta María Magdalena
parroquiadelamagdalena@gmail.com
Telf: 954 22 96 03
Calle Bailén, 5
, 41001 Sevilla

Mapa del Sitio
  De Interes...
© 2014 Real Parroquia de Santa María Magdalena