Domingo XXIV del Tiempo Ordinario Ciclo B:Si alguno quiere venir detrás de mí (Mc 8,27-35)

 

 

  La Palabra de Hoy

1ª Lectura: Isaías 50,5-10

  “Ofrecía la espalda a los que me golpeaban”                   

   Salmo : 114
  “Caminaré en la presencia del Señor, en el país de la vida”

2ªLectura:    Santiago 2,14-18

  “Si no tiene obras, la fe está muerta”

Evangelio:  Marcos 8,27-35
   
“Tú eres el Mesías”


   

 

 

PALABRA DE VIDA

     La Palabra de Dios de hoy tiene la manifestación más auténtica del rostro de Jesús, la de Mesías, y al mismo tiempo, las exigencias que la fe en ese Mesías implica. Así, la primera lectura, de Isaías, se encarga de presentarnos la figura del siervo de Yavé, que está preanunciando el aparente fracaso del que habla Jesús en el evangelio. La exigencia de ser discípulo, va a consistir en aceptar un compromiso vital que lleva a dar incluso la vida por seguir a Jesús. En eso consiste el “creer” del que habla Santiago en la segunda lectura.
     Con el pasaje evangélico de hoy nos situamos en el inicio de la segunda parte del evangelio de Marcos. Hasta ahora lo hemos visto presentándose a través de sus intervenciones, acompañado siempre por sus discípulos (Mc 1,14-8,26). Ahora, vuelve a plantear el objetivo principal de su obra: quién es Jesús y en qué consiste ser discípulo suyo. Estas cuestiones se preguntan en el pasaje de hoy, y es Pedro el encargado de responder.
     Jesús pregunta a sus discípulos acerca de su identidad, primero a través de una especie de encuesta, “quien dice la gente que soy yo” (v.27), y en segundo lugar haciéndolo en el plano personal, “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo” (v.29).
     Se ha escuchado toda la doctrina del judaísmo acerca del Mesías: “Juan el Bautista…Elías…uno de los profetas”. A la hora de responder desde la experiencia personal, es Pedro el encargado de hacerlo como “portavoz” del grupo: “Tú eres el Mesías” (v.29). Se trata de una respuesta intachable en todos los aspectos, pues se trata de una confesión de fe en Jesús como aquél en el que se cumplen todas las esperanzas de Israel (Mesías). A pesar de la perfección teológica en la respuesta, marcos vuelve a utilizar el recurso del “secreto mesiánico”, prohibiendo Jesús a sus discípulos que hablen acerca de él. La razón es muy sencilla: Jesús huye de una visión nacionalista y triunfalista del Mesías, dando a entender que sus seguidores aún no pueden responder adecuadamente a la pregunta. Por eso, para solucionar este inconveniente, recurre a la instrucción.
    Jesús no quiere un Mesías triunfalista, como tampoco va a presentar un Reino con poderío en el mundo, hablando de muerte en la cruz. En su instrucción no va a utilizar el recurso de parábolas o ejemplos, sino un lenguaje directo. Así, en esta primera instrucción, de las tres que impartirá camino a Jerusalén, al anunciar su muerte en la cruz, lo hace remarcando que se trata de una respuesta al designio de Dios, algo que él asume por obediencia a la voluntad de Dios.  Esto está en clara contradicción con las expectativas triunfalistas de Pedro, y con las de discípulos.
    Pedro no puede aceptar a un Mesías fracasado mediante el sufrimiento en la cruz. Esta razón hace que se lo lleve aparte y lo increpe, como si sus palabras tuvieran una inspiración diabólica. En el mismo tono, Jesús le dice “Ponte detrás de mí, Satanás” (v.33). Pedro ha olvidado su puesto de discípulo (ir detrás del Maestro), para convertirse en tentador (Satanás). Estas palabras no se quedan en un simple reproche, sino que convoca de nuevo a los discípulos y a la gente, haciendo una nueva llamada al seguimiento: “Si alguno quiere venir detrás de mí” (v.34).
    Esta nueva llamada implica un paso más de lo exigido hasta ahora. A partir de ahora no va a bastar un simple acompañamiento  compartiendo su estilo de vida y misión, es necesario identificarse con él hasta compartir su destino. El objetivo que se persigue ya no es un proyecto, sino el mismo Jesús: hacerse, como él, servidor de los demás, perder la vida, cargar con la cruz. No se trata de una renuncia sin más, sino la única forma de quedarse sólo con Jesús, y, como él, pendiente sólo de cumplir la voluntad del Padre.

 

     

PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO  

  • Pedro quería a un Mesías triunfalista, dejándose llevar por categorías muy humanas, y no desde la perspectiva de Dios, que implicaba la muerte en cruz ¿Ese planteamiento sólo lo tuvo Pedro? ¿Lo tengo yo también?
  • Analiza cómo te ayuda a fijar tu compromiso cristiano el evangelio de hoy.
  • “El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz y me siga” ¿Qué entiendo de esta exigencia? ¿Cómo la vivo?

























     

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