Natividad de San Juan Bautista Ciclo B: “Pues ¿qué será este niño?”
(Lc 1,57-66.80)

 

 

  La Palabra de Hoy

1ª Lectura: Isaías 49,1-6

  “El Señor defendía mi causa, mi recompensa la custodiaba Dios”                           

   Salmo : 138
  “Te doy gracias porque me has escogido portentosamente”

2ªLectura:  Hechos 13,22-26

  “Juan predicó a todo Israel un bautismo de conversión”

Evangelio:  Lucas 1,57-66.80
 
“El niño crecía y se robustecía en el espíritu”


   

 

 

PALABRA DE VIDA

     La fiesta del nacimiento de san Juan Bautista ha gozado históricamente de gran popularidad. Juan fue un personaje conocido en su tiempo. El Bautista no fue, desde luego, un docto y religioso acomodado de ideas acertadas, pero descomprometidas. Juan toma postura ante la situación en que vive. Por eso se le puede aplicar lo que dice Isaías en la 1ª lectura: “te hago luz de las naciones”. En el fondo se trata de no amar sólo de palabra o por escrito, sino con obras y de verdad. En este punto, interesa recordar que el término "espiritualidad" significa para el cristiano que debe ser movido por el Espíritu de Jesús. La escucha y obediencia al Espíritu han de hacernos capaces de discernir en nuestro mundo los valores positivos y los que, por el contrario, han de ser rechazados, aunque su aceptación sea unánime para el mundo.
    A Isabel se le cumplió el tiempo y dio a luz un hijo. El alumbramiento de una mujer constituye un hecho absolutamente normal, aunque resulta gozoso para la familia. Pero este caso presenta un aspecto diferente. Los padres eran ancianos: la mujer, estéril; por eso, dentro de los límites humanos, era imposible una concepción y un nacimiento. Pero ante Dios no existen imposibles y por eso los ancianos han podido recibir el don de un niño.
     En el nacimiento de Juan han intervenido dos factores: por un lado, la realidad biológica de los padres que se aman. Y al mismo tiempo, influye de una manera decisiva el poder de Dios que guía la historia de los hombres.
Sobre este fondo se entiende perfectamente la historia del nombre. Siguiendo la tradición de la familia y suponiendo que el niño les pertenece, los parientes quieren llamarle Zacarías. Los padres, sin embargo, saben que -aun siendo de ellos- el niño es en el fondo un regalo de Dios y Dios le ha destinado a realizar su obra.
     "Entonces preguntaba por señas... extrañados". ¿Qué quiere decir este acontecimiento de un nombre extraño que contradice toda la tradición familiar: que cuando Dios coloca a un testigo, a un hombre ante el Mesías, como mensajero suyo, cuando Dios coloca a un hombre o a una mujer ante Jesús, el Salvador, para que se entrega a El, y lo acepte como Señor y se disponga a seguirle como discípulo, eso no es un acontecimiento más entre tantos otros; lo que suscite ese hombre, lo que le convierte en un testigo, en un discípulo, en un sacerdote, en una religiosa, en un cristiano, esto es algo que no tiene nada que ver con la familia, la tradición, el pueblo, la educación recibida.
     Si este niño tiene una vocación, no es porque sea hijo de sus padres. Si ese niño es testigo, no es porque su padre o su madre hayan hecho algo especial por él. Si vosotros tenéis el deseo de ser cristianos no es porque vuestros padres os hayan educado para esto. En vuestro mismo nacimiento ha intervenido un nacimiento nuevo.
     El nombre tradicional ya no vale. Tenemos un nombre nuevo. No sabemos cuál es, ya lo conoceremos cuando llegue la plena revelación de nuestro ser, de nuestra auténtica personalidad, cuando llegue la plena manifestación de nuestra condición de hijos de Dios. "Ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste seremos semejantes a El". (1 Jn 3,2).
     Juan es la antítesis de aquel Herodes que se mantuvo en el trono pese a todos los cambios políticos que tenían lugar en la dirección del imperio romano. Sin embargo, el Bautista no era una caña que se movía hacia donde soplaba el viento. No por ello era un inmovilista y, mucho menos, un conservador al estilo de los saduceos. Actuó sobre la realidad desde la fe que llevaba dentro. Estas características de su personalidad deben hacernos reflexionar hoy. En el fondo se trata de no amar sólo de palabra o por escrito, sino con obras y de verdad. Es obvio que la actuación de cada uno de nosotros vendrá coloreada por nuestra particular psicología, lo mismo que ocurrió en el caso de Juan.




 

   

         

    


 

 

     

PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO   

  •   La Misión de Juan era la de preparar y señalar al Mesías, ¿tengo yo conciencia de ser un instrumento en manos de Dios?
  • “¿Qué será este niño?” Esa es la expresión ante el Misterio ¿Cómo vivo e interpreto ese Misterio?
  • ¿Acepto ser, como Juan, el que señala y no el protagonista?


















     

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