Domingo III de Pascua Ciclo B: "Vosotros sois testigos de estas cosas"
(Lc 24,13-35)

 

   La Palabra de Hoy

1ª Lectura:  Hechos 3,13-15.17-19

  “Nosotros somos testigos de ello”                       

   Salmo :  4
  “Sabed que el Señor me ha mostrado su amor”

2ªLectura:  1 Juan 2,1-5

  “Sabemos que conocemos a Dios si guardamos sus mandamientos”

Evangelio:  Lucas 24,35-48
   
  “Vosotros sois testigos de estas cosas”
   

 

 

PALABRA DE VIDA

     La Palabra de Dios de esta semana une lo que es la experiencia pascual con la necesidad de dar testimonio de la misma. Así, en el libro de los Hechos de los Apóstoles, y en el evangelio, se afirma que los Apóstoles, y también nosotros, somos “testigos de esto”, es decir, del misterio de la pasión, muerte y resurrección del Señor. Para dar testimonio, será necesario tener un conocimiento profundo de Dios, que va más allá de lo puramente teórico, pues se trata del cumplimiento de los mandamientos, siendo el primero de ellos el amor.
     El evangelio de hoy tiene semejanzas con el relato de los discípulos de Emaús, situado en versículos inmediatamente anteriores (Lc 24,13-34), así como con el del domingo pasado (Jn 20,19-31). Así, tiene como elementos comunes la aparición de Jesús, estando con las puertas cerradas por miedo, dándoles la paz, y tienen dificultades para identificar a Jesús, como le ocurriera a Tomás. Es de nuevo el Resucitado el que muestra sus manos y sus pies y, aunque su presencia no puede entenderse en un sentido físico, Lucas quiere resaltar que se trata del mismo Jesús que ellos conocieron y trataron. La razón por la que al principio no le conocen es porque su presencia es nueva y diferente, pero real, pues no se trata de un fantasma, como él mismo dice.
    Para superar el asombro de los discípulos, después de mostrarle las manos y los pies, empieza a comer. En este contexto de comida, empieza a darles una explicación de su pasión partiendo de la interpretación de las Escrituras. Es así como los discípulos llegan a entender que la muerte y sobre todo la resurrección, entraban de manera misteriosa en el proyecto de Dios. Esa es la Buena Noticia, y a partir de ahora, los discípulos tendrán que ser sus testigos.
    En el texto aparecen tres momentos que, a su vez, están expresando tres ideas claves para la vida del creyente y de la comunidad (Iglesia). En primer lugar, la iniciativa es de Jesús, haciéndose presente en medio de ellos con el saludo pascual de la paz, capaz de hacer superar el miedo al comunicarles el gozo de la nueva vida. En un segundo momento, con la reacción de los discípulos “espantados y llenos de miedo creían ver un fantasma” (v.37), se quiere hacer ver que la resurrección de Jesús es un misterio de fe. No obstante, la escena está cargada de realismo: mirar. tocar, comer con Jesús. Con ello  se les quiere hacer ver a los discípulos que la resurrección, a pesar de ser un acontecimiento escatológico que realiza la plenitud de la historia y la rebasa, ha ocurrido en el centro de la historia. El resucitado es Jesús de Nazaret, con una condición existencial distinta, pues ahora vive glorificado y no sujeto a condiciones espacio-temporales, pero ni es un fantasma, ni vive separado de la comunidad. Es decir, en la vida cotidiana se pueden descubrir los signos vivificantes de su pascua. Y, como tercera idea tenemos la  misión de la comunidad:”Vosotros sois testigos de estas cosas”(v. 48). Esta misión de ser testigo es la consecuencia de haberse encontrado con el Resucitado y haber comprendido las Escrituras. Precisamente esa será la misión de la Iglesia, la evangelización: iluminar la vida con la Palabra y con su ayuda descubrir los caminos de Dios en la historia.
    Como se ha visto, reconocer al Resucitado es todo un proceso, a veces lento, a veces menos, pero donde la iniciativa siempre la lleva el Señor, nos va dando muestras, signos y marcando pautas con su Palabra. Nosotros, tan sólo nos tenemos que aventurar a ir descubriéndolo para, de manera eficiente, ponernos en la misión concreta que nos encomiende. ¡Atrévete! ¡Rompe con el miedo! Sal fuera, somos Iglesia en salida, anuncia que ha resucitado y sigue vivo y operante en medio de su pueblo. ¡Vive y se Pascua!

 

   

         

    


 

 

     

PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO   

  •  Los discípulos estaban aterrados, llenos de miedo creyendo ver a un fantasma. ¿Cuáles son los miedos, los fantasmas que me impiden descubrir la presencia de Jesús en medio de nosotros?
  • Jesús lleva la iniciativa haciéndose presente en medio de su Iglesia. ¿Descubro esta presencia en los signos de su pascua (paso de la muerte a la vida)? ¿Y en los acontecimientos de cada día de mi vida?
  • ¿Qué significa “en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados”? ¿Cómo vivir y realizar esta misión reconciliadora que nace de la pascua?

















     

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