Domingo de Ramos en la Pasión del Señor Ciclo B: "¡Bendito el que viene en nombre del Señor!"
(Mc 11,1-10)

 

   La Palabra de Hoy

1ª Lectura:  Isaías 50,4-7

   “El Señor me ayuda”                   

   Salmo :  21
   “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”

2ªLectura:    Filipenses 2,6-11

  “Se despojó de su grandeza”

Evangelio:  Marcos 11,1-10
   
 
   “¡Hosanna!”

 

 

PALABRA DE VIDA

     En este Domingo de Ramos en la Pasión del Señor, la Palabra de Dios nos va a presentar a un Mesías poco usual, lejano de la imagen triunfalista que de él tenía el Pueblo de Israel. Así, el Siervo de Yavé presentado por Isaías, está lleno de golpes, desprecios y ultrajes. En la carta a los Fillipenses, Cristo, el mismo Mesías, se despoja de su rango divino, se hace uno más y se somete hasta la muerte de cruz. En el relato de la pasión, en la escena de la entrada en Jerusalén, Jesús, que es Mesías e Hijo de David, Jesús aparece montado en un borriquillo y no en un caballo vigoroso, como se espera de un rey guerrero.
    Nosotros le vamos a acompañar en esta entrada. La reflexión la haremos del evangelio de Marcos 11,1-10, que es el texto que se proclama en la bendición de los ramos, pues en la Eucarístía se lee el pasaje de la Pasión. Lo aclamaremos como Mesías humilde e Hijo de David, como el que viene en nombre del Señor. De nada servirán nuestras aclamaciones si no le abrimos las puertas de nuestro corazón para que entre y reine en él, pues muchos de los que lo saludan como Hijo de David, no van a dudar en pedir su crucifixión dentro de unos días.
    Jesús acude a Jerusalén para celebrar la Pascua judía, que era la fiesta en la que se recordaba la liberación y salida de Egipto del pueblo de Israel. Por este motivo se reunían judíos venidos no sólo de Palestina, sino de otros lugares en los que se encontraban dispersos. Tal concentración solía provocar tumultos al encenderse los ánimos y esperanzas mesiánicas del pueblo. En ese contexto Jesús realizó una serie de gestos y acciones simbólicas, como solían hacer los profetas del Antiguo Testamento: la entrada en Jerusalén, la maldición de la higuera y la purificación del templo. Con estos gestos, Jesús se presenta como Mesías, y a la vez manifiesta la urgencia en la purificación y conversión de Israel.
    En el relato de hoy se les da mucho espacio a los preparativos de la “Entrada”. De este modo, Marcos alude a diversos pasajes del A.T, con lo que da a entender que en Jesús se están cumpliendo las promesas de Dios. Los personajes ilustres y de “poderío” entraban en la ciudad en carruajes o monturas nobles, pero no en un borriquillo prestado.  El evangelista se detiene en explicarnos ese detalle porque hace referencia a un texto del profeta Zacarías (Zac 9,9-10) en el que el Mesías enviado por Dios entraba en Jerusalén montado en un borriquillo. Además, la significación del caballo, animal que simbolizaba la guerra, frente a la de un animal que no sirve para la guerra, el borrico, nos da la analogía perfecta: entre el Príncipe de la paz.
    En la segunda escena se narra la entrada. La gente grita “Hosanna”, que significa ayúdanos o sálvanos, y aclama a Jesús como Hijo de David, que aquella época era un título de honor. Se esperaba que Dios enviara a un descendiente de David, el Mesías, para liberarlos de la opresión a la que estaban sometidos. Jesús permite que le llamen así, pero al entrar de una forma sencilla les está diciendo que él entiende su misión mesiánica de otra manera.
    Todos, incluido los discípulos, aclaman a Jesús y lo ven como aquel que trae “el reino de nuestro padre David” y no el Reinado de Dios. Es decir, aclaman a Jesús como el triunfador mesiánico. En medio están los discípulos, confundidos por el ambiente, que han hecho caso de las indicaciones del Maestro en los preparativos, pero no los entienden, pues colocan sus mantos sobre el asno para que Jesús suba a modo de rey. Siguen sin comprender su misión. ¿Y nosotros?     
   
  

   

         

    


 

 

     

PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO   

  •   Se esperaba un Mesías guerrero y triunfalista, pero viene uno montado en un borriquillo. ¿Cuál es la imagen de Dios y de su Enviado que manifiesta el pasaje leído?
  • El texto presenta a un Mesías pacífico y humilde. ¿La paz y la humildad son valores importantes en mi vida? ¿Cómo puedo favorecerlos allí donde vivo?
  • ¿Cómo transmitir a otros, con claridad y hondura, lo que nos ha dicho el evangelio de hoy?  















     

REAL PARROQUIA SANTA MARÍA MAGDALENA -SEVILLA-

 

Imprimir Correo electrónico

Real Parroquia Sta María Magdalena
parroquiadelamagdalena@gmail.com
Telf: 954 22 96 03
Calle Bailén, 5,
41001 Sevilla


© 2014 Real Parroquia de Santa María Magdalena

Real Parroquia Sta María Magdalena
parroquiadelamagdalena@gmail.com
Telf: 954 22 96 03
Calle Bailén, 5
, 41001 Sevilla

Mapa del Sitio
  De Interes...
© 2014 Real Parroquia de Santa María Magdalena