Domingo I de Adviento Ciclo B: “Estad en vela”
(Mc 13,33-37)

 

   La Palabra de Hoy

1ª Lectura: Isaías 63,16-17;64,1.3-8

  "¡Ojalá rasgases el cielo y bajases!”                    

   Salmo 79
   “Despierta tu poder y ven a salvarnos”

2ªLectura: 1º Corintios 1,3-9

  “Esperamos la manifestación de nuestro Señor Jesucristo”
Evangelio:   Marcos 13,33-37
  “Estad alerta, porque no sabéis cuando llegará el momento”

 

PALABRA DE VIDA

     Las lecturas del primer domingo de Adviento ponen ante nuestros ojos la venida del Señor. esta venida se expresa en Isaías como anhelo de un pueblo que se reconoce lejos de Dios, y que clama, como leemos en el salmo, para ser restaurado por su poder. En la segunda lectura y el evangelio la perspectiva cambia: los cristianos ya han reconocido la venida de Dios en Jesús de Nazaret. Por eso se les recomienda fidelidad esperan su regreso ( 1ª Corintios) y, en el pasaje de Marcos, que vivan vigilantes y comprometidos en la construcción del reino.
     El pasaje del evangelio que leemos el primer domingo de Adviento se encuentra al final del gran discurso con se cierra, en el evangelio de Marcos, la actividad pública de Jesús. Se le conoce con el nombre de “discurso apocalíptico” porque en él Jesús hace a sus discípulos algunas revelaciones (esto es lo que significa “apocalipsis”) que iluminan distintos aspectos de su segunda venida. El tema central del discurso es, por tanto, el advenimiento de Jesús, al que se identifica con un personaje del Antiguo Testamento y se le denomina “Hijo del hombre” (ver Dn 7,13-14).
     Sería un error pensar que este discurso apocalíptico se refiere al final del mundo y, por tanto, queda lejos.  Aparentemente el evangelista pone la mirada en el final de la historia, pero se dirige a un grupo concreto de cristianos que viven en la segunda mitad del siglo I d. C. El mensaje de Jesús que les recuerda es sencillo porque aparece en forma de exhortación repetida al inicio, en el centro y al final del pasaje: ¡Velad! En estos versículos encontramos una clara exhortación a la vigilancia: “Estad alerta”, “Velad”. Dicha exhortación está ilustrada con una pequeña comparación de la que se sacan consecuencias.
     La breve parábola que ilustra la exhortación a la vigilancia es fácil de entender. El hombre que se va de viaje es Cristo resucitado y ascendido al cielo. Deja su casa, su Iglesia, al cuidado de sus servidores. Cada uno debe cumplir con la tarea asignada. Todos somos, en cierto modo, porteros que hemos de permanecer despiertos, vigilantes, porque ciertamente va a venir el Señor pero no sabemos cuándo.
     Esta enseñanza, lejos de ser una propuesta para vivir en el temor de un futuro incierto, es para la comunidad de Marcos una invitación a la esperanza, a revitalizar la fe. No se sabe la hora porque todas las horas son buenas para abrirse al evangelio y comprometer la existencia. Mantenerse vigilantes y fieles al mensaje de Jesús en el presente es una forma de prepararse para el futuro que sin duda aguarda. No es una llamada a la angustia, sino a la alerta: saber leer los signos de los tiempos.
     La exhortación final del pasaje amplía el grupo de los destinatarios de las parábolas de Jesús: “Lo que a vosotros os digo, lo digo a todos” (Mc 13,37). En Pedro, Santiago, Juan y Andrés, que fueron los primeros en recibir la llamada y que son los destinatarios directos del discurso (Mc 13,3), están representados los seguidores de Jesús de todos los tiempos. Por tanto, todo aquel que es discípulo de Cristo tiene que vivir en vigilancia constante.
     Los Padres de la Iglesia hablaban de tres venidas del Señor: la primera es la que tuvo lugar cuando se encarnó; la segunda es la que tendrá lugar al final de los tiempos; y la tercera es la venida a cada uno de nosotros. En el Adviento recordamos la primera, nos preparamos para la segunda y tratamos de hacer realidad la tercera.
     El cristiano sabe que Cristo ya ha venido y vive a la espera de su vuelta definitiva. Por eso celebra anualmente la primera llegada del Señor y recuerda que toda su vida debe configurarse como una constante espera. De ahí que el eco de las palabras de Jesús, en las que nos promete su venida y nos pide que estemos vigilantes, vuelven a sonar hoy con fuerza.


     

PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO

  • Los cristianos afirmamos que Jesucristo ha venido, viene y vendrá. ¿Hasta qué punto soy consciente de esta realidad? ¿Alimento mi fe con esta certeza?
  • Desde el pasaje del evangelio de hoy, ¿qué debe cambiar en nuestra vida para vivir adecuadamente el Adviento? ¿Por dónde deberíamos empezar?
  • “¡Cuidado! Estad alerta”. ¿Vivimos conscientes de que nuestra meta es el encuentro con Cristo o nos hemos instalado en este mundo? Sería bueno que concretásemos un compromiso.






 

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