Domingo IV del Tiempo Ordinario Ciclo C: "Ningún profeta es bien acogido en su tierra " (Lc 4,21-30)

 

  La Palabra de Hoy

1ª Lectura:    Jeremías 1,4-5.17-19
  “Te constituí profeta de las naciones”     

       Salmo  70
  “Mi boca pregonará todo el día tu fidelidad”
  

2ª Lectura:   1 Corintios 12,31-13,13
   “Si no tengo amor, nada soy”

 
 

Evangelio  Lucas 4,21-30
    “Ningún profeta es bien acogido en su tierra”





 


 

 

PALABRA DE VIDA

               Los protagonistas de las lecturas de hoy, Jeremías y Jesús, aparecen como profetas rechazados. Jeremías es nombrado por el Señor  profeta de las naciones, y su anuncio será mal recibido por las clases dirigentes del Pueblo. Jesús presenta su misión para todos comparándose con Elías y Eliseo, dos grandes profetas de la tradición judía, consciente de que no es bien  acogido por los suyos. Jesús y Jeremías, a pesar de las dificultades, hacen vida las palabras que aparecen en el salmo: “Mi boca pregonará todo el día tu fidelidad”. Retoma del domingo pasado el comentario de Jesús a la lectura que él mismo había hecho de Is. 61,1-2 en la sinagoga de Nazaret. Hoy se cumple este pasaje que acabáis de oír. Recordemos que el pasaje en cuestión habla de gracia para los judíos y de desquite para el opresor extranjero, y que Jesús ha suprimido lo del desquite. Jesús se presenta a sus paisanos para anunciarles el año de gracia, para proclamar que con su venida al mundo se inaugura ya la salvación que profetizara Isaías. Este es el contenido de la explicación que hizo Jesús en la sinagoga de Nazaret sobre el texto profético.
               Aunque Lucas advierte que las palabras de Jesús eran palabras de gracia, esto es, palabras inspiradas, no hallaron fácil acceso al corazón de sus paisanos. En cierto modo el conocimiento que tenían de él y de su familia era un inconveniente para escucharle y aceptar su mensaje. Los asistentes no pueden dar crédito al corte operado por Jesús en el pasaje de Isaías y así se lo testimonian todos a una. Están extrañados de que sólo haya mencionado lo del año de gracia suprimiendo lo del día de desquite. La traducción litúrgica no ha entendido así la reacción de los asistentes. Es cierto que el texto griego habla de admiración. ¡Pero la admiración puede ser también negativa! Por ejemplo, si me admiro de una barbaridad, no quiero indicar con ello que la apruebe sino que me causa estupor y extrañeza. Por esta razón me permito corregir la traducción del v.22 de la siguiente manera: Todos a una le testimoniaban extrañeza por las hermosas palabras que había pronunciado y se decían: ¿No es éste el hijo de José? Les parece sencillamente monstruoso que uno a quien ellos conocían bien pudiera tomarse tales licencias y libertades con la intocable sagrada Escritura.
               La vida cotidiana no se deja inquietar por lo extraordinario, ve incluso una amenaza en lo que se sale de lo corriente. Como si los hombres pensaran que lo verdaderamente grande y divino debe ser lo más distante. Como si los hombres se resistieran a admitir la cercanía de Dios y su encarnación entre los hombres. Por eso, los vecinos de Nazaret no podían comprender que un carpintero fuera un enviado de Dios, mucho menos el Mesías, y no digamos ya el mismo Hijo de Dios hecho hombre. Además, ¿por qué no hacía en su pueblo lo que se decía que había hecho en Cafarnaúm?
               Jesús conoce las cavilaciones de sus paisanos y las pone al descubierto con un refrán: "Sin duda me recitaréis aquel refrán: "Médico, cúrate a ti mismo", y responde con otro refrán: "Nadie es profeta en su tierra". Para mayor abundancia aclara el sentido de su respuesta con algunos ejemplos bíblicos. Ya los profetas Elías y su discípulo Eliseo tuvieron que abandonar a un pueblo recalcitrante que les rechazaba, y dirigirse a los gentiles, a los extranjeros.
              En todos estos casos se muestra la soberanía de Dios, que puede dar a los gentiles lo que no merecen, por su incredulidad, los hijos de Israel. Escandalizados por las palabras de Jesús, y heridos en su amor propio, sus propios paisanos atentan contra la vida del que se ha presentado ante ellos como enviado de Dios. Esta anécdota de Nazaret se radicalizará y se universalizará en el rechazo del que será objeto Jesús al ser entregado por los judíos y morir fuera de los muros de la ciudad santa bajo el poder de los romanos.

             
             
 


PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO

  • Confesamos a Jesús como el Mesías, pero como sus paisanos, hay cosas que nos cuesta aceptar ¿Qué aspectos me cuesta aceptar del mensaje de Jesús?
  • Los milagros a la viuda de Sarepta y a Naamán el sirio representan y anticipan una misión que rompe fronteras ¿Qué supone esto a la hora de vivir mi compromiso cristiano?
  • El proyecto de Jesús muchas veces pasa por el rechazo ¿Qué signos de rechazo experimento en mi vida cristiana? ¿Con qué actitudes las afronto?







     

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