Domingo II del Tiempo Ordinario Ciclo C: "Así Manifestó su gloria"
(Jn 2,1-12)

 

  La Palabra de Hoy

1ª Lectura:    Isaías 62,1-5
  “Te llamarán mi preferida”   

       Salmo Salmo 95
    “Publicad sus maravillas entre todos los pueblos”
  

2ª Lectura:   1 Corintios 12,4-11
   “Hay diversidad de carismas, pero el Espíritu es el mismo”

 
 

Evangelio  Juan 2,1-12
  “Fue el primer signo realizado por Jesús…y sus discípulos creyeron en él”





 


  PALABRA DE VIDA

               Con el evangelio de hoy nos ponemos estamos en el punto de partida de la vida pública de Jesús. Con él ha aparecido una novedad absoluta que declara caduca todas las realidades antiguas. Jesús realiza el primero de los siete signos que ocupa la primera parte del evangelio de Juan, llamada “el libro de los signos” (del capítulo 2 al 12 del evangelio). Es un texto muy rico en significado, por lo que hay que leerlo de manera profunda.  Consta de cuatro partes.

               En la primera de ellas se presenta la escena y la situación con todo detalle: se está celebrando una boda en Caná de Galilea, y entre los invitados están la madre de Jesús, además del mismo Jesús y sus discípulos; en medio del banquete se les termina el vino. En la Palestina de la época, las celebraciones de las bodas se prolongaban durante una semana, si eran las primeras nupcias, y 3 días en caso de segundas nupcias. También, desde que Jesús hace su aparición en el evangelio de Juan (Jn 1,29), hasta la boda, transcurren siete días, dándose con ello una semejanza simbólica con la primera semana de la creación, donde Dios creó el mundo y, en esta otra semana Jesús inaugura con su actividad un tiempo nuevo, una nueva creación. La inauguración se hace en  el ámbito de una boda, imagen que en el A.T y la tradición judía relacionaba con en Reino definitivo. Es así como Juan nos quiere decir que con Jesús ha comenzado la etapa definitiva en las relaciones entre Dios y su pueblo, y el cumplimiento de las aspiraciones del pueblo de Israel.

               En la segunda parte(vv 3-5), el evangelista presenta a “la madre de Jesús”, en diálogo con su hijo. De nuevo, en el lenguaje de los símbolos que tanto gusta al Juan, María personifica al Israel que se desposa con Dios. Ella se da cuenta del problema y reconoce la situación desgraciada del pueblo de Israel al que representa y del que forma parte. La antigua alianza de Dios con su pueblo ha llegado a un callejón sin salida. Es como una boda sin vino, sin alegría. Esta es la razón por la que María quiere impulsar a su hijo a actuar. Su diálogo es peculiar. María aparece dos veces en el evangelio de Juan, en este pasaje y al pie de la cruz. En ambas ocasiones Jesús la llama “mujer” y no “madre”, no como desprecio, sino para notar que los lazos con Dios son más fuertes que los de sangre. La contestación “no ha llegado mi hora”, es una clara referencia a que su hora es la hora de su muerte en cruz, donde se realizará la plena glorificación de Jesús. Sólo en el momento de la cruz se desvelará el sentido pleno de este primer signo.

               En la tercera parte (vv 6-10) Jesús actúa mandado echar el agua en tinajas. Hasta ahora, en el texto, el evangelista no ha parado en detallarnos el nombre de los novios y otras “curiosidades” de la boda.Sin embargo, sí pormenoriza todo lo referente a las tinajas donde Jesús manda echar el agua: su número, el material de que están hechas, su contenido, etc.. con lo que queda más patente su carácter simbólico. En definitiva están simbolizando que el culto israelita ya no sirve para canalizar las relaciones entre Dios y los hombres, como tampoco el agua es capaz de darle alegría a una fiesta de bodas. Es necesario que Jesús aporte el vino de la Nueva Alianza, reconocido por el mestresala “Has guardado el mejor vino para última hora”. Así, Dios ha guardado el mejor vino para el final de la historia de la salvación, y es Jesús el encargado de traerlo.

               En la cuarta parte (vv 11-12), se constata que la conversión del agua en vino es el primer signo, y con él “manifestó su gloria”.  Los signos que aparecen en el cuarto evangelio son como flechas indicadoras que apuntan a Jesús y ayudan a fortalecer la fe en él. Revelan el misterio que se esconde en su persona y la salvación que él trae: se trata de los últimos tiempos, los de las bodas de Dios con su pueblo, los de la salvación definitiva, los del vino de la alegría y de gran calidad, porque Jesús, que desencadena todo esto, es el Mesías (Jn 1,19-51). Solo la fe nos hará reconocer hoy la gloria del Hijo.

             
             
 


PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO

  • María empuja a Jesús a revelarse, lo cual repercute en el aumento de la fe de sus discípulos ¿Cómo me ayuda María, la madre de Jesús, en mi vida de fe?
  • “Haced lo que él os diga” ¿Cómo trato de llevar a la práctica esta consigna que María dio en Caná?
  • La alegría y la calidad del vino aumentan porque los últimos tiempos ya están presentes Con qué actitudes y hechos podemos ayudar a recuperar la alegría cristiana en nuestro entorno?





     

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